1. Lección 10 para el 6 de diciembre de 2014
2. TRAERÁN • Santiago 5:1 MISERIAS • Santiago 5:2-3 DEVORARÁN A SU POSEEDOR EL CLAMOR DE • Santiago 5:4 LOS OBREROS • Santiago 5:5 ENGORDADOS PARA LA MATANZA • Santiago 5:6 MATANDO AL JUSTO
3. «¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán» (Santiago 5:1) En muchas ocasiones, las riquezas son amasadas por impíos y esto nos puede hacer dudar: «He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia» (Salmos 73:12-13). Ante una queja similar, Dios le respondió a Habacuc que esperase (Hab. 2:3); pues llegará el momento en que se hará justicia, y entonces el rico injusto llorará y aullará. Hay posesiones más duraderas y de más valor que las riquezas materiales. Éstas pueden desaparecer en cualquier momento, pero los «tesoros en el cielo» (Mt. 6:20) permanecerán por la eternidad.
4. «Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros» (Santiago 5:2-3) Santiago ve las posesiones de los ricos inconversos con ojos espirituales. LAS RIQUEZAS Los productos del campo están podridos LAS ROPAS Los vestidos costosos están apolillados EL DINERO El oro y la plata están oxidados Las riquezas corrompen a aquél que «hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios» (Lucas 12:21) La forma en que usamos nuestro dinero tiene importancia. LO QUE VEMOS LO QUE DIOS VE
5. «He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos» (Santiago 5:4) Retener el salario del obrero es PECADO: «No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana» (Levítico 19:13) El jornal debe ser pagado según se haya concertado: al día, a la semana, al mes… El clamor de los que no reciben a su tiempo el pago de su trabajo asciende a Dios. Y el «Señor de los ejércitos» no dejará sin castigo a aquellos que han retenido los salarios para su propio beneficio.
6. «Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza» (Santiago 5:5) ¿Qué nos enseña la parábola del rico y Lázaro sobre este tema (Lucas 16:19-31)? «Dios había hecho del rico un mayordomo de sus medios, y su deber era atender casos tales como el del mendigo… Todo lo que lo rodeaba, su círculo de diversiones, la alabanza y la lisonja de sus amigos, ministraba a su gozo egoísta. Tan absorto estaba en la sociedad de sus amigos que perdió todo sentido de su responsabilidad de cooperar con Dios en su ministración de misericordia. Tuvo oportunidad de entender la Palabra de Dios y practicar sus enseñanzas; pero la sociedad amadora del placer que él escogió ocupaba de tal manera su tiempo que se olvidó del Dios de la eternidad» E.G.W. (Palabras de vida del gran Maestro, pg. 205) ¿Vale la pena vivir «en deleites sobre la tierra» durante unos pocos años, y perder la verdadera delicia de disfrutar de las riquezas celestiales durante toda la eternidad?
7. «Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia» (Santiago 5:6) Con frecuencia la riqueza de los poderosos distorsiona los procedimientos de la justicia. Desde el asesinato de Abel (Gén. 4: 8) hasta el fin del tiempo, la mano de los opresores egoístas ha infligido desgracias a los inocentes, y a veces hasta la muerte. «El testimonio de esos justos maltratados se presentará en el día del Juicio como una terrible condenación contra todos los opresores. Los justos oprimidos no pueden resistir la tiranía de los ricos, y sólo se les hará justicia cuando Dios intervenga para defender su causa. Entonces se les hará justicia, serán compensados y sus injustos opresores serán destruidos» (CBA, sobre Santiago 5:6)
8. «Los talentos que el Señor da a sus siervos son diversos, pero deben combinarse para lograr una obra completa. Dios desea que el dinero sea considerado como un don que proviene de él; abusar de cualquier don que él nos ha dado es una traición a sus sagrados propósitos. Cuando el mayordomo utiliza mal lo que le ha sido confiado, pone en peligro su propia alma y no permite que la verdad cumpla su cometido» E.G.W. (Manuscript Releases, t. 21, pg. 352)

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