Lunes 1º de diciembre
CUANDO LA RIQUEZA NO TIENE VALOR
Lee Santiago 5:2 y 3. ¿Qué advertencia hace aquí Santiago? Aunque sus palabras son un tanto duras, ¿de qué clase de riqueza está hablando? ¿Cuál es el mensaje básico?
Riqueza en descomposición, ropa comida por polillas, y aun el oro y la plata herrumbrados: son imágenes para que consideremos serenamente mientras nuestro planeta sigue girando cada vez más rápido hacia su destrucción.
La situación económica mundial parece ir de una crisis a otra; aun los “buenos” tiempos, cuando los hay, rara vez duran mucho, y siempre son seguidos por otro momento bajo. Cualquier apariencia de estabilidad y tranquilidad económicas que el mercado global pudiera ofrecer es pasajera y mayormente imaginaria. El descontento y la inestabilidad crecen mientras la brecha entre ricos y pobres se agranda. Esa era la situación cuando Santiago escribió que los pobres se desesperaban más y más, y los ricos se volvían más insensibles a la suerte de los indigentes.
Considera los siguientes personajes, y describe el efecto que la riqueza (o su ausencia) tuvo sobre ellos:
1. Nabal (1 Sam. 25:2-11) ___________________________________________________________________________________________________________
2. Ezequías (2 Rey. 20:12-19) __________________________________________________________________________________________________
3. Pedro (Hech. 3:1-10) ________________________________________________________________________________________________________________
Más temprano o más tarde, la riqueza mundanal pierde su brillo para todos nosotros. Aprendemos sus limitaciones y tal vez aun su lado oscuro. El dinero tiene su lugar; el problema es cuando la gente lo pone en el lugar equivocado.
Santiago dice que el dinero “testificará contra” los que lo usan mal (Sant. 5:3). Aunque hace esta advertencia en el contexto del tiempo del fin, el punto debería ser claro: cómo usamos nuestro dinero tiene importancia. La imagen de un fuego que consume la carne tiene el propósito de despertarnos a la seriedad de las elecciones que hacemos con nuestro dinero. ¿Estamos amontonando tesoros que finalmente serán consumidos por el fuego o los ahorramos para la eternidad? (Ver Luc. 12:33, 34.)
Piensa con cuidado en tu actitud hacia el dinero y cómo afecta tus relaciones. ¿Qué dice esto acerca de cómo lo estás usando?
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