Lunes 2 de junio
PROMESAS DEL PACTO
Los pactos están basados en promesas. De hecho, es posible usar los dos términos en forma intercambiable. Por supuesto, cuando se hace un pacto, se espera que la persona que hace la promesa (o pacto) tenga la capacidad de cumplir lo que promete (o lo pactado).
En el Antiguo Testamento, algunos pactos fueron asuntos locales y limitados (p. ej., Gén. 31:43-54). El incidente entre Jacob y Labán demuestra que los pactos pueden ser transacciones hechas dentro de las sociedades y entre ellas. El monumento en Mizpa debía ser como la señal del tratado que se aplicaría solamente a los dos clanes. Cuando aquellos que habían suscrito el tratado morían, los términos de este serían irrelevantes. A diferencia de un pacto hecho entre seres humanos, los pactos de Jehová instituidos con Noé y con Abraham tienen implicaciones eternas.
¿De qué modo Gálatas 3:15 el 28 ayuda a explicar las implicaciones más amplias del pacto Abrahámico?
En toda la Biblia, Dios hizo varios pactos universales que comprenden promesas relevantes para toda la humanidad. Reconociendo que la Tierra entera había sido afectada por el Diluvio, Jehová prometió no permitir que su creación fuera devastada por agua otra vez. En el caso de Abraham, Dios vio la necesidad de justicia que tenía la humanidad, y entonces prometió proveer una bendición para todas las naciones, por medio de la simiente de Abraham (Gén. 22:18).
Aunque Dios hizo el pacto del Sinaí con una nación específica, también tenía importancia universal. Dios fue muy claro en permitir que cualquier extranjero pudiera ser parte del pueblo elegido (p. ej., Éxo. 12:48, 49), y la misión de Israel era ser una luz evangelizadora para el mundo (Éxo. 19:5, 6).
¿Cómo entiendes, personalmente, tu relación de pacto con Dios? Es decir, ¿qué te ha prometido Dios, y qué te pide a cambio de esas promesas?
http://escuelasabatica.es/

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