Lunes 2 de septiembre
EL PODER DE ELEGIR
El cambio ocurre en el momento de la elección. La reforma ocurre al elegir ceder al poder de convicción del Espíritu Santo, y al entregar nuestra voluntad a la voluntad de Dios. Dios nunca forzará nuestra voluntad. Él respeta nuestra libertad. Su Espíritu impresiona nuestra mente, convence nuestros corazones y nos impulsa a hacer lo correcto, pero elegir responder a su apelación es siempre y exclusivamente algo nuestro.
Lee Filipenses 2:12 al 14. ¿Cómo vemos aquí la necesidad de cooperar con Dios en nuestro crecimiento en gracia? ¿Qué quiere decir Pablo con “ocupaos en vuestra salvación”? ¿Qué quiere decir con “Dios es el que en vosotros produce”?
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No es posible que obremos lo que Dios no ha hecho en nosotros. Mientras él obra en nosotros mediante su poder sobrenatural, somos capaces de hacer elecciones para “obrar” en nuestras vidas la gracia y la fortaleza que él ha puesto en ellas.
“Mientras los hombres finitos y pecadores obran su propia salvación con temor y temblor, es Dios el que obra en ellos, para querer y hacer la buena vo- luntad de Dios. Pero Dios no actuará sin la cooperación del hombre. Este debe ejercer sus poderes al máximo, debe ponerse como un apto y dispuesto alumno en la escuela de Cristo y, cuando acepta la gracia que le es ofrecida gratuitamente, la presencia de Cristo en el pensamiento y en el corazón le dará decisión de propósito para poner a un lado todo peso del pecado, y que el corazón pueda ser llenado con toda la plenitud de Dios, y de su amor” (FE 134).
La reforma ocurre cuando elegimos entregarle a Dios cualquier cosa que el Espíritu Santo nos señale que no está en armonía con su voluntad. A menos que hagamos esas elecciones (a veces muy dolorosas), no ocurrirá un cambio espiritual positivo.
Dios no arrancará ningún pensamiento egoísta de nuestra mente. No nos quitará ningún hábito no saludable o ninguna indulgencia secreta. Él nos con- vence de pecado. Pero nosotros tenemos que elegir. Una vez que lo hacemos, él nos da poder para cumplir las elecciones, pero debemos hacerlas cada día.
¿Qué significa cooperar con Dios en nuestra salvación? ¿Qué no significa? ¿Cuán- do fuiste profundamente convencido de algo y, por la gracia de Dios, venciste, no importa cuán difícil haya sido la lucha?

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