Lección 10 | Lunes 3 de diciembre 2018 | Reconciliación, perdón y unidad | Escuela Sabática Joven

LUNES 3 DICIEMBRE
RECONCILIACIÓN, PERDÓN Y UNIDAD
Logos: Gén. 3; 2 Cor. 5:18-20; Rom. 5:8-11; 2 Ped. 3:9; 1 Cor. 12:1-11 AMISTADES ROTAS (GÉN. 3)
Una consecuencia del pecado de Adán y de Eva fue que quebró relaciones y repartió culpas. Eva culpó a la serpiente por su desobediencia. Adán culpó a Eva y, al final, a Dios cuando dijo: ‘La mujer que me diste por compañera me dio de ese fruto, y yo lo comí” (Gén. 3:12). El único que no cargó culpas fue Dios; en lugar de eso, tomó la culpa en aquel sacrificio que era símbolo del sacrificio máximo de su Hijo Jesús (Gén. 3:21). Desde entonces, los hombres y las mujeres han buscado a alguien a quien echarle la culpa por sus falencias, y nuestras relaciones personales han sufrido.
¿Cómo podemos aceptar la responsabilidad por nuestras propias acciones, reconciliar esas relaciones rotas y aceptar la unidad real con nuestros hermanos y hermanas pecadores? Considera aplicar estos principios:
RECONCILIARNOS CON JESÚS NOS LLEVA A RECONCILIARNOS CON LAS PERSONAS (2 COR. 5:18-20)
Para reconciliarnos con aquellos que nos han herido, y a quienes nosotros hemos lastimado, primero debemos reconciliarnos personalmente con Jesús. Como somos personas inherentemente egoístas, por naturaleza no jugamos limpio con los demás. Este egoísmo causa que busquemos nuestros propios deseos sin importar lo que necesiten los demás. Y tratamos a Dios de la misma manera. Queremos lo que queremos. Solo cuando confesemos este pecado a Jesús y le permitamos que nos limpie de este egoísmo, podremos ser libres para tratar a otros de la manera en que Dios nos ha tratado. En 2 Corintios 5:18 al 20, leemos que Dios, por medio de Cristo, nos ha reconciliado consigo mismo, lo cual nos permite brindar el ministerio de la reconciliación a otros. Es imposible que dos corazones que están llenos del amor de Cristo permitan que la división y la amargura mancillen sus relaciones. Podemos superar eso no porque somos capaces, sino porque Jesús nos hace capaces.
EL PERDÓN NO ES OPCIONAL (MAT. 5:23-24; 18:15-35; ROM. 5:8.11)
Un componente clave para la reconciliación es el perdón. El perdón es muy difícil. No estoy hablando de perdonar porque en nuestra casa dejaron el asiento del inodoro arriba o abajo. Estoy hablando de perdonar una traición o una crueldad, aquellas acciones dolorosas que nos aplastan el corazón y que conmocionan el alma. Jesús describe el proceso del perdón en Mateo 5:23 y 24, y 18:15 al 17. Una de las primeras ideas que salta a la vista es que, personalmente, tienes la responsabilidad de comenzar el proceso de búsqueda del perdón, sin importar quién estuvo equivocado o quién cometió el error. Pablo nos revela que esta es la manera en que Dios actúa: “Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros”. Él dio el primer paso. Cuando nos damos cuenta de la gran deuda que nos perdonó, somos liberados para poder perdonarnos unos a otros. En la parábola del generoso rey perdonador y el siervo despiadado (también en Mat. 18), Jesús revela que el perdón no es algo opcional.
TODOS MERECEN UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD (HECH. 13:13; 15:34-39; COL. 4:10,11;
2 TIM. 4:11; 2 PED. 3:9)
¿Dónde estaríamos si Dios no creyera en las segundas oportunidades? Segunda de Pedro 3:9 nos dice que Dios “no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan”. Por tanto, nos da a los seres humanos errantes una segunda oportunidad, o una tercera, o una cuarta… En el libro de Hechos, leemos que Pablo se dio por vencido con el desanimado joven misionero Marcos, que abandonó a Pablo y a Bernabé en uno de sus viajes misioneros. La desconfianza de Pablo hacia Marcos lo llevó a separarse de Bernabé, su compañero de ministerio, cuando Bernabé insistió en que Marcos los acompañara en un segundo viaje misionero. Sin embargo, en los últimos días del ministerio de Pablo, cuando sufría en la prisión, Pablo buscó la compañía de Marcos y le pidió a Timoteo: “Recoge a Marcos y tráelo contigo, porque me es de ayuda en mi ministerio” (2 Tim. 4:11). Marcos obtuvo una segunda oportunidad. Tú también puedes tenerla. Alguien en tu vida puede necesitar que tú también le des una segunda oportunidad.
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ESCUELA SABÁTICA – LECCIÓN FOLLETO JOVEN
Esta semana estudiaremos la lección 10 – La unidad y las relaciones rotas
Para el 8 de diciembre de 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Cuarto trimestre 2018
UNIDAD EN CRISTO
Narración: Adan Vicente

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