Lección 10 | Lunes 4 de diciembre 2017 | Fe + Obras = Justicia | Escuela Sabática Joven

LUNES 4 DE DICIEMBRE
FE + OBRAS = JUSTICIA
Logos | Romanos 9
Antes de que fueras creado, te amé (Romanos 9:1-5; Efesios 1:4, 5)
Fuimos elegidos antes de la Creación para ser santos y sin mancha. Pablo está muy triste; su corazón está afligido por el pueblo de Israel. Algo que siempre pensamos y nos preguntamos es si somos dignos. Esto se podría aplicar a muchas cosas: dignos de ese ascenso, dignos de las bendiciones que recibimos, y lo más importante, dignos de ser parte de los pocos escogidos de Dios. Aprendemos sobre la separación de las ovejas y las cabras, y del trigo y la cizaña, pero parece que nunca podemos saber en qué categoría estamos, a menos que aceptemos que nos
ha dado la salvación por medio de él.

Tener derecho a algo no significa merecerlo (Romanos 6:9-15)
La Palabra de Dios no falló; no se basa en nuestro origen biológico, sino en ser hijos de la promesa: “¿Qué concluiremos? ¿Acaso es Dios injusto? ¡De ninguna manera!” (Romanos 9:14). Todos tenemos derecho a la misericordia de Dios; sin embargo, que tengamos derecho a ella no significa necesariamente que seamos dignos de recibirla. En la vida, pasamos por muchas situaciones en las que sentimos que nos deben algo. ¿Cuánto más importante debería ser para nosotros que recibimos su misericordia y gracia? Nuestro Dios es justo. El Salmo 25:8 nos lo dice. Los creyentes pueden recibir ánimo de saber que Dios no se contradice a sí mismo.

Nosotros solo somos la arcilla (Isaías 55:8, 9; Romanos 9:15, 17-24)
Romanos 9:15 dice: “Tendré clemencia de quien yo quiera tenerla, y seré compasivo con quien yo quiera serlo”. Isaías 55:8 declara: “Mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos -afirma el Señor-“.
¿Cuán fácil nos es perdonar a alguien que nos ha agraviado? Si hacen algo para ofendernos, somos rápidos en considerarlos casos perdidos. Pero si se disculpan, es más difícil aceptar sus disculpas y perdonarlos por lo que hicieron. Antes de entrar al asunto de la gracia y las obras, deberíamos tener en cuenta el perdón y la necesidad de hacer “borrón y cuenta nueva”, y verdaderamente creer que tenemos una cuenta nueva. Dios puede usarnos, no importa lo manchados y quebrantados que estemos. Él quiere usarnos, pero ¿queremos permitir ser usados? Como dice Romanos 9:21: “¿No tiene derecho el alfarero de hacer del mismo barro unas vasijas para usos especiales y otras para fines ordinarios?”. Esto nos muestra que Dios quiere usarnos para propósitos más grandes y elevados, pero solo si se lo permitimos.

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