Miércoles 4 de diciembre
EL DÍA DE EXPIACIÓN EN DANIEL 8
El blanco del ataque del cuerno es el Santuario celestial de Dios y su pueblo. ¿Qué tiene el futuro para ellos? Esto es lo que se pregunta en Daniel 8:13. Sin embargo, solo el Día de Expiación puede traer de regreso al Santuario y al pueblo de Dios a su situación correcta, y así justificar a Dios en su trato con ellos. Así, la respuesta de Dios en Daniel 8:14 debe ser las actividades de un Día de Expiación. De hecho, el Día de Expiación es el único día ritual que muestra la misma combinación de temas destacados como se observa en la culminación de la visión de Daniel 8: imágenes del Santuario, purificación del Santuario y de la gente, juicio y creación.
Hay también varios términos en Daniel 8 que aluden al Día de Expiación. El cuerno actúa en “rebeldía” (Dan. 8:12, 13), un término que aparece específicamente en Levítico 16:16 y 21. Describe un pecado de desafío, y solo en el Día de Expiación puede el Santuario ser limpiado de él. La palabra santo (qodesh) explícitamente vincula Daniel 8:14 con Levítico 16, donde aparece para designar el Lugar Santísimo (Lev. 16:2, 3, 16, 17, 20, 23, 27, 33). Que el “santo” es restaurado a su lugar debido recuerda el Día de Expiación, cuando el “santo” es purificado de “rebelión” (Lev. 16:16). El uso específico de las imágenes del carnero y del macho cabrío también alude al Día de Expiación (Lev. 16:5), como también lo indica la expresión “macho cabrío” (Dan. 8:21), que también designa a las dos cabras que se usaban el Día de Expiación.
La guerra del cuerno en el ámbito religioso es contrarrestada y abreviada por la intervención divina llevada a cabo en el contexto de un Día de Expiación escatológico. Por fin, el terror terminará, el pueblo de Dios, la verdadera adoración y el Santuario serán restaurados en forma apropiada, y Dios mismo será vindicado. Como Dios demostró en el Día de Expiación que él es justo en su trato y juicios, perdonando a los leales y condenando a los desleales y rebeldes, así el Día de Expiación escatológico verificará que Dios es justo cuando salva y cuando castiga.
De Daniel 8:14 aprendemos que aun después de todos estos largos siglos, Dios no ha olvidado sus promesas, y que él castigará al mal y recompensará a sus santos. ¿Cómo puedes aprender a aferrarte a esas promesas, especialmente durante tiempos de prueba? Después de todo, sin estas promesas, ¿qué esperanza tendrías?

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