Lección 10 | Sábado 3 de marzo 2018 | El triángulo de la mayordomía | Escuela Sabática Joven

“Dios no nos llamó a la impureza, sino a la santidad” (1 Tesalonicenses 4:7)

SÁBADO 3 DE MARZO
EL TRIÁNGULO DE LA MAYORDOMÍA
INTRODUCCIÓN – COLOSENSES 1:16-18
La mayordomea es “la administración cuidadosa y responsable de algo confiado al cuidado de uno”. Cuando comenzamos nuestro caminar con Dios, nos tornamos sus fieles mayordomos, listos para vivir una vida transformada. Dios nos ha concedido diferentes recursos materiales, humanos y financieros.
Pensemos en la mayordomía como un triángulo en el que Dios está en el extremo superior, y los cristianos y los recursos en los extremos inferiores. Dios es un proveedor fiel y nos ha dado al Espíritu Santo para dirigir nuestros caminos y guiar nuestras decisiones sobre cómo usar sus dones de manera sabia. Desde la semana de la creación, Dios le dio al hombre la responsabilidad de ser mayordomos (Génesis 1:28).
No obstante, cuando el pecado llegó, alteró la configuración original, y el hombre perdió el poder que Dios le dio para ser un buen mayordomo. Aun así, no todo estaba perdido, y Dios decidió restaurar el orden por medio de su Hijo, Jesucristo. Nuestra comprensión de la mayordomía, como seguidores de Cristo, involucra el conocimiento de que él está en el centro de nuestra vida y los recursos a nuestro alrededor.
Dios nos da libremente, y quiere que usemos los recursos para el avance de su Reino. Podemos lograr este objetivo cuando aceptamos el costo del discipulado, sin importar cuáles sean las circunstancias prevalentes. Como discípulos cristianos, experimentamos un cambio en el corazón y la mente para comprometernos con el Señor.
La mayordomía cristiana es parte de una forma de vida reformada en la que reconocemos a Dios como la fuente de nuestra vida, de nuestra libertad y de todo lo que poseemos. Va más allá del uso responsable de los recursos materiales y humanos. Sobrepasa la dadivosidad generosa de nuestros talentos, tiempo o tesoros. Tiene el poder de reconstruir nuestro entendimiento de nuestra forma de vida, y de ayudarnos a atenernos a lo que el Dador de la vida y los recursos quiere que hagamos.
Lo que podemos hacer, como mayordomos cristianos, es recibir los dones de Dios, usarlos de manera responsable, compartirlos con amor y devolvérselos a Dios para el avance de su Reino. David Livingstone dijo una vez: “No le doy valor a nada que tengo o que podría poseer, a menos que esté relacionado con el Reino de Dios. Si algo va a avanzar los intereses del Reino, lo daré o retendré, siempre y cuando con esto yo promueva la gloria de aquel a quien le debo todas mis esperanzas ahora o en la eternidad”. Esta semana aprenderemos más sobre la función de la mayordomía en nuestra vida como cristianos.
Mark Gift, Nairobi, Kenia

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