Domingo 8 de diciembre
TIEMPO DE CHASCO
Lee Apocalipsis 10. ¿Cuál es el mensaje del ángel con el rollito? ¿Qué significa “que profetices otra vez”?
La descripción del ángel hace recordar la de Cristo (Apoc. 1:13-16) y la del “varón vestido de lino” en la última visión de Daniel (Dan. 10:5, 6; 12:5-7), sugiriendo que son idénticos. En Daniel 12:6 y 7, él juró por el que vive para siempre que él dio la profecía de los tres tiempos y medio (1.260 años). Esta es una repetición de la profecía dada en Daniel 7:25, que muestra que el pueblo de Dios afrontaría una terrible persecución, verdad que se repite también en Daniel 12:7.
El libro de Daniel debía ser sellado hasta el tiempo del fin. Entonces se abriría y muchos obtendrían de él conocimiento (Dan. 12:4-9). Cuando el período profético de 1.260 años terminó, llegó el tiempo de abrir el libro, para obtener conocimiento adicional. Esto lo simboliza el libro abierto en la mano del ángel en Apocalipsis 10. De allí en adelante, las profecías de Daniel iban a ser mejor comprendidas.
Apocalipsis 10 revela que la experiencia no sería agradable. Juan comió el libro como se le ordenó, y fue dulce en su boca, pero amargo en su estómago. Juan simboliza al pueblo que asimila el libro de Daniel. Esta descripción profética, creemos, fue cumplida en el movimiento millerita, que surgió en la primera mitad del siglo XIX, en medio de un gran interés mundial en los eventos del tiempo del fin. También describe el amargo chasco de quienes entendieron que las largas profecías de Daniel se referían a sus días, pero no como pensaron primero. Las “2.300 tardes y mañanas” no señalaron el retorno de Cristo, sino el comienzo de la escena del gran juicio de Daniel 7.
Después de la experiencia amarga se le dijo a Juan “que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes” (Apoc. 10:11). Esto se cumple cuando los adventistas del séptimo día predican el “evangelio eterno” al mundo.
El chasco ocurre cuando se interpreta mal el significado de los eventos. La experiencia de los discípulos entre la muerte de su Maestro y su resurrección fue un chasco. Tal fue la experiencia de los milleritas en 1844. ¿Cómo podemos tratar los chascos sin perder nuestra fe? ¿Qué promesas bíblicas pueden sostenerte durante tus propios tiempos de chasco?

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