Lección 11 | Jueves 7 de septiembre 2017 | Libertad por medio de la Ley | Escuela Sabática Joven

JUEVES 7 SEPTIEMBRE
LIBERTAD POR MEDIO DE LA LEY
Opinión | Mat. 19:19
En mi estudio personal de los Diez Mandamientos, he notado que su aplicación tiene aspectos horizontales y verticales. Por ejemplo, los primeros cuatro mandamientos (Éxo. 20:1 – 11) cuidan nuestra relación con Dios. Los últimos seis estatutos controlan nuestra relación entre los seres humanos. También me he dado cuenta de que mi libertad cristiana depende de cómo aplique los Mandamientos en el nivel horizontal y en el nivel vertical.
En su consejo al joven rico (Mat. 19:16-22), Cristo señaló la proporción correcta que este necesitaba para obtener la vida eterna. En muchos casos, los jóvenes tienen la bendición de tener energía y empuje, conocimiento, un buen trabajo, y en algunos casos, mucho dinero. El joven rico, probablemente, tenía todo esto, pero igualmente estaba preocupado por su preparación para la vida eterna. Si la libertad en Cristo pudiera provenir de las riquezas, el conocimiento o la juventud, este joven no habría necesitado acercarse a Jesús en busca de orientación.
No obstante, él quería saber cuál era su deber y cómo podía ser libre aquí, en la Tierra, como preparación para la vida venidera. En su opinión, él guardaba la ley (vers. 20). Pero todavía sentía un vacío en su vida, que no le permitía experimentar la verdadera libertad en Cristo.
Así como el joven rico de la historia, a veces siento un vacío en mi vida que debería estar lleno para experimentar la libertad en Cristo. Cristo desafió al joven a vender sus posesiones y donar las ganancias a los pobres; entonces podría comenzar su caminar con Jesús. Descontento con el consejo, se fue triste (vers. 22).
No hay forma de que experimentemos la libertad en Cristo, si no nos entregamos a Dios internamente y denunciamos a Satanás externamente. El papel de la ley o de los mandamientos es ayudarnos a hacer un inventario detallado de nuestra vida e identificar dónde necesitamos hacer un ajuste en nuestra relación con Dios o con los seres humanos. Si nos comprometemos seriamente con la verdad según se revela en la Biblia, veremos a la ley de otra manera. No la utilizaremos como legalistas, para tratar de obtener el favor de Dios, sino como una forma de agradecer a Dios y seguir los requisitos revelados en su Palabra.
Es posible vivir la libertad en Cristo manteniéndonos en obediencia a la ley de Dios. Mientras hacemos esto, los tesoros celestiales opacarán las riquezas terrenales y los tesoros materiales. Además, debemos permitir que Cristo gobierne nuestra vida. Esto significa que “nos ocupamos debidamente de sus mandatos, nos conformamos estrictamente a su patrón, y nos sometemos alegremente a lo que él disponga, y con una obediencia recta y universal observamos sus estatutos y guardamos sus leyes”.*

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