Lección 11 | Lunes 13 de marzo 2017 | Contristar al Espíritu Santo – I | Escuela Sabática


Lunes 13 de marzo
CONTRISTAR AL ESPÍRITU SANTO – I
Lee Efesios 4:30. Aquí Pablo utiliza un imperativo y nos amonesta a no contristar al Espíritu Santo. ¿Qué significa contristar al Espíritu Santo?
El Espíritu Santo es un ser personal, no solamente una fuerza divina. Por eso puede ser contristado. Pero ¿de qué formas contristamos al Espíritu Santo? Quizá deberíamos recordar que una de las tareas del Espíritu Santo es abrir nuestros ojos al pecado (Juan 16:8). Él nos guía a Jesús, quien perdona nuestros pecados y nos santifica. Después de todo, el Espíritu de Dios es llamado “santo”. Esto significa que él odia el pecado. Pero se regocija cuando somos obedientes a Dios en todas las cosas, y pensamos y hablamos lo que es puro y santo. Por otro lado, esto también significa que es contristado cuando atesoramos cualquier cosa que no sea digna de su llamado divino. Cualquier determinación de nuestra parte para aferrarnos del pecado o restarle importancia a la seriedad del pecado lo entristece. Contristar al Espíritu Santo es algo muy serio.
El contexto de la declaración de Pablo en Efesios 4:30 acerca de contristar al Espíritu Santo trata sobre el estilo de vida que vivíamos antes de ser convertidos por Cristo, y lo que vino después de esa conversión. Como nuevas criaturas en Cristo, deberíamos ser pacientes y amables el uno con el otro, soportándonos en amor, y siendo diligentes para preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Efe. 4:2, 3). Al haber sido renovados por el Espíritu (vers. 23), estamos ahora siguiendo a Cristo, nuestra nueva cabeza (vers. 15), y así no caminamos en la vanidad de nuestra mente, como lo hacen los gentiles (vers. 17). En vez de eso, vivimos una vida que es agradable a Dios (vers. 24-31).
Cuando permitimos que encuentren cabida en nuestro corazón cualquiera de las cosas negativas mencionadas en estos versículos del capítulo 4, y cuando se manifiestan en nuestras palabras y actos, entonces el Espíritu queda triste y contristado. Contristar al Espíritu Santo significa desdeñar su presencia santificadora y su poder transformador porque continuamos pecando voluntariamente.
El Espíritu Santo no es indiferente a nuestro modo de vivir. Lee Efesios 4:25 al 31, y haz una lista de comportamientos morales específicos que contristan al Espíritu Santo. ¿Por qué el Espíritu Santo es contristado por estas cosas?
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