Lección 11 | Lunes 4 de septiembre 2017 | Entender la libertad en Cristo | Escuela Sabática Joven

LUNES 4 SEPTIEMBRE
ENTENDER LA LIBERTAD EN CRISTO
Testimonio | Gál. 3:13
Pablo enfatiza que quienes se someten completamente a Cristo pueden experimentar total libertad. Quienes dependen de las obras de la ley han perdido la fe y se han sometido a la esclavitud del legalismo.
“Todo aquel que rehúsa entregarse a Dios está bajo el dominio de otro poder. No es su propio dueño. Puede hablar de libertad, pero está en la más abyecta esclavitud. No le es dado ver la belleza de la verdad, porque su mente está bajo el dominio de Satanás. Mientras se lisonjea de estar siguiendo los dictados de su propio juicio, obedece la voluntad del príncipe de las tinieblas. Cristo vino para romper las cadenas de la esclavitud del pecado para el alma. ‘Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres’. Se nos dice: Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte’
Al escribir a la iglesia de Galacia, Pablo les advierte a los lectores que no usen su libertad en Cristo para exaltarse a sí mismos, sino que debían usarla para servirse unos a otros con amor fraternal. “Hay en el hombre una disposición a estimarse superior a su hermano, a trabajar para sí, a buscar el puesto más alto; y con frecuencia esto produce malas sospechas y amargura de espíritu”/
Sin embargo, “Cristo, en la plenitud de su gracia, está allí para cambiar la corriente de los pensamientos que han estado fluyendo por cauces egoístas. El Espíritu Santo despierta las sensibilidades de quienes siguen el ejemplo de su Señor”/
Nuestra libertad en Cristo debería producir amor fraternal, lo cual confirma el principio “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Mat. 19:19). Experimentar la verdadera libertad en Cristo requiere de responsabilidad y diligencia por parte de los cristianos. La historia del joven rico (Mat. 19:16-22) está para enseñarnos qué se requiere de nosotros para obtener la libertad en Cristo.
“Cristo miró al rostro del joven como si leyera su vida y escudriñara su carácter. Lo amaba, y anhelaba darle la paz, la gracia y el gozo que cambiarían materialmente su carácter. Le dijo: ‘Una cosa te falta; anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz’ ” /
“Se nos presenta el trato de Cristo con el joven como una lección objetiva. Dios nos dio la regla de conducta que debe seguir cada uno de sus siervos. Es la obediencia a su ley; no solo una obediencia legal, sino una obediencia que penetra en la vida y se ejemplifica en el carácter. Dios fijó su propia norma de carácter para todos los que quieren llegar a ser súbditos de su reino. Únicamente quienes lleguen a ser colaboradores con Cristo, únicamente los que digan: ‘Señor, todo lo que tengo y soy te pertenece’, serán reconocidos como hijos e hijas de Dios”/

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