Lección 11 | Viernes 11 de diciembre 2015 | Para estudiar y meditar | Escuela Sabática
Viernes 11 de diciembre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Como vimos, la Biblia enseña que el arcoíris es una señal de la promesa del pacto de Dios de que nunca destruirá la Tierra otra vez con agua. Es cierto, gracias a la ciencia, sabemos que un arcoíris ocurre cuando la luz del sol es refractada y reflejada en las gotas de agua, dispersando la luz en varios ángulos. La luz entra en una gota de lluvia en un punto, se refleja por detrás a otra gota, y sale de otra dándonos los colores que vemos. El poeta John Keats temió que la ciencia “destejiera un arcoíris”, pero aun si pudiéramos analizar, medir, predecir y cuantificar totalmente un arcoíris hasta el interior de cada fotón y la profundidad de cada “quark”, ¿qué demostraría eso fuera de que entendemos mejor las leyes naturales que Dios usó para crear las señales de la promesa del Pacto? La ciencia podría un día ser capaz de explicar todo lo relacionado con la construcción de un arcoíris –hasta los 25 dígitos a la derecha del punto decimal−, pero nunca podrá explicar por qué es así.
Sin embargo, nosotros sabemos por qué. Porque Dios creó nuestro mundo de tal manera que cuando la luz del sol y la neblina están en una relación correcta, la neblina descompone la luz al refractarla y reflejarla en diferentes ángulos que crean las bandas de ondas electromagnéticas que, cuando llegan a nuestro ojo, imprimen la imagen de un arcoíris en nuestra mentes. Y Dios lo hizo (el “por qué” que la ciencia nunca puede explicar) para recordarnos su promesa, el Pacto, de que nunca volverá a destruir la Tierra con agua.
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cuáles son algunas otras verdades vitales, reveladas por la Biblia, que la ciencia nunca puede enseñarnos? En realidad ¿podrías alegar que las cosas más importantes que conocemos nunca podrán ser reveladas por la ciencia? Si es así, ¿qué verdades serían esas?
2. En la clase, repasen las relaciones vitales que hay entre la fe y las obras en el plan de salvación. Es decir, ¿cuál es la función de la fe, y cuál es la de las obras, y cómo se relacionan con la experiencia cristiana?
3. ¿Qué significa decir que la Ley está grabada en nuestros corazones? ¿De qué modo esta idea muestra la perpetuidad de la Ley, incluso bajo el Nuevo Pacto?

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