Lección 11 | Viernes 17 de marzo 2017 | Para estudiar y meditar | Escuela Sabática


Viernes 17 de marzo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: El mero hecho de que las personas pregunten ansiosamente si han cometido el pecado imperdonable revela que, con toda certeza, no lo han hecho. Si lo hubieran cometido, ciertamente no estarían preocupándose por ello. Su preocupación es toda la evidencia que necesitan de que, verdaderamente, todavía están abiertas a las impresiones del Espíritu. Lo que la persona debería hacer es reclamar la justicia de Jesús y, aferrándose a los méritos de Jesús, avanzar en fe y obediencia. Solamente bajo el manto de la justicia de Cristo, que es la “justicia de Dios” mismo (Rom. 10:3), pueden tener la paz y la seguridad que sienten que aún les falta.
En realidad, hay una sola persona a la que Dios no puede perdonar, y esa persona es la que rehúsa persistentemente venir a Jesús con arrepentimiento. “El pecado de la blasfemia contra el Espíritu Santo no radica en cualquier palabra o hecho súbito, sino en la firme y determinada resistencia contra la verdad y la evidencia. […] No se debe considerar el pecado contra el Espíritu Santo como algo misterioso o indefinible; consiste en la negación persistente a aceptar la invitación al arrepentimiento” (“Comentarios de Elena de White”, CBA 5:1.068).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Si alguien se acercara a ti con temor de haber cometido el pecado imperdonable, ¿qué le dirías y qué textos bíblicos utilizarías para ayudarlo? ¿Por qué una comprensión de la salvación únicamente por la fe es tan crucial para ayudar a alguien que siente que está perdido y sin esperanza?
2. Apagamos al Espíritu Santo cuando nos rehusamos a actuar o hablar según su dirección en nuestra vida. ¿En qué aspectos estamos en peligro de apagar al Espíritu? Es decir, ¿en qué áreas de nuestra vida (si las hay) nos estamos resistiendo a la dirección de Dios, y cómo podemos aprender a entregarnos por completo?
3. A veces, Dios permite que aparezcan en nuestra vida ciertas circunstancias que nos enojan o no entendemos. Ese fue el caso, por ejemplo, con Job. ¿Por qué una actitud de resentimiento puede entorpecer la obra del Espíritu Santo en nuestra vida? ¿De qué manera podemos confiar más plenamente en Dios y someternos completamente a él, incluso en los momentos más difíciles?
4. Temerosos de ser “contaminados” por lo que consideran influencias corruptas en la iglesia, algunos se alejan por completo del cuerpo y prosiguen la marcha solos. ¿Cuál es el problema con esa idea y por qué no es el modelo bíblico que debe seguir un cristiano?
Escuela Sabática | Lección 11 | Para el 18 de marzo de 2017 | Entristecer y resistir al Espíritu | El Espíritu Santo y la Espiritualidad | Primer trimestre 2017 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

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