¿Te preguntaste alguna vez si Dios conoce a la hormiga más pequeña que ves caminando en el suelo? ¿Le importan las cosas pequeñas de tu vida? liseo estaba visitando la escuela de los profetas en Gilgal. -Hay un alumno nuevo que llegó hoy -le dijo alguien- Perp no hay lugar para este nuevo alumno. Esta escuela necesita más espacio. A los alumnos les gustaban las visitas del profeta. Él les hablaba y les contaba historias. Y los escuchaba cuando ellos hablaban. Así que le contaron el problema que tenían. -Profeta Eliseo -dijo un alumno-, tenemos un problema. Q Necesitamos más lugar. ¿Podríamos ir al río Jordán y cortar algu­nos árboles para construir una escuela más grande? -Sí, por supuesto. Esa es una buena idea. Yo iré con ustedes. Así que todos se juntaron en el río y comenzaron a trabajar. Había que cortar muchos árboles para construir una escuela más grande. Todos trabajaban mucho, hachando los árboles. De pronto, uno de los alumnos exclamó: -¡Oh, no! ¡La cabeza de mi hacha! ¡Era prestada! Todos escucharon el ruido del hacha al caer en el agua, y se dieron vuelta para mirar. ¡El hacha! ¡La cabeza del hacha había desapa­recido! No les asombraba que el estudiante se sintiera mal. Eliseo le preguntó al estudiante: V E RS Í CULO PARA M EM O R I Z A R “Pues aun vuestros cabellos están todos contados” (Mateo 10:30). MENS A JE Podemos ayudar a otros, aun en cosas pequeñas.

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