VERSÍCULO PARA MEMORIZAR “Y aquel santo me dijo: ‘Va a tardar dos mil trescientos días con sus noches. Después de eso, se purificará el santuario’ ” (Dan. 8.14, NVI).. “En el servicio típico, cuando el sumo sacerdote entraba en el Lugar Santísimo, todo Israel debía reunirse alrededor del Santuario y humillar sus almas de la manera más solemne ante Dios, con el fin de poder recibir el perdón de sus pecados y no ser separados de la congregación. ¡Cuánto más esencial es que en nuestro antitípico Día de la Expiación entendamos la obra de nuestro Sumo Sacerdote y sepamos qué deberes se requieren de nosotros!” (Elena G. de White, El conflicto de los siglos, pp. 483, 484)

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