Lunes 16 de diciembre
LAS ACUSACIONES
Después de su caída del cielo, Satanás intentó distorsionar y calumniar el carácter de Dios. Lo hizo en el Edén (Gén. 3:1-5), en medio del primer “Santuario” terrenal. Satanás trajo su rebelión, que se había originado en el cielo, al Santuario terrenal del Edén. Después de iniciar el contacto con Eva por medio del médium de la serpiente, abiertamente plantó la idea, en la mente de ella, de que Dios los estaba privando de algo que sería bueno para ellos, que él estaba reteniendo algo que ellos debían tener. De este modo, en forma sutil, estaba representando equivocadamente el carácter de Dios.
La caída de Adán y Eva puso a Satanás temporariamente en el trono de este mundo. Varios textos sugieren que Satanás había obtenido acceso de nuevo a la corte celestial, pero ahora, como el “príncipe de este mundo” (Juan 12:31), como uno que poseía la Tierra pero que no le pertenecía, semejante a un ladrón.
Lee Job 1:6 al 12 y Zacarías 3:1 al 5. ¿Cómo se revela la gran controversia en estos textos?
Estos textos nos dan un vistazo del lado celestial de la gran controversia. Satanás presenta la justicia de Job como sencillamente en interés propio: Si soy bueno, Dios me bendecirá. La implicación es que Job no sirve a Dios porque Dios es digno, sino porque a él le conviene hacerlo; una vez que resulte claro que servir a Dios no produce bendiciones, Job abandonará su fe, sugiere Satanás.
En el caso del sumo sacerdote Josué (un motivo del Santuario) y de otros creyentes (ver Apoc. 12:10), Elena de White dice que Satanás “acusa a los hijos de Dios, y hace aparecer su caso tan desesperado como sea posible. Presenta delante del Señor sus malas acciones y defectos” (PVGM 131).
No obstante, en ambos casos, el verdadero problema es la justicia de Dios. La incógnita detrás de todas las acusaciones es si Dios es justo y equitativo en sus tratos o no. El carácter de Dios está en la balanza. ¿Es equitativo cuando Dios salva a los pecadores? ¿Es justo Dios cuando declara que los impíos son justos? Si él es justo, entonces debe castigarlos; si tiene misericordia, debe perdonarlos. ¿Cómo puede Dios ser ambas cosas?
Si Dios fuera solo un Dios de justicia, ¿cuál sería tu suerte, y por qué la merecerías?

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