Lección 12 | Miércoles 14 de diciembre 2016 | Los sufrimientos del Hijo del Hombre | Escuela Sabática


Miércoles 14 de diciembre
LOS SUFRIMIENTOS DEL HIJO DEL HOMBRE
Lee Isaías 53:1 al 6. ¿Qué nos dice acerca de los sufrimientos del Señor en la Cruz?
Jesús llevó nuestros dolores y tristezas (Isa. 53:4). Esto incluye los dolores y las tristezas de Job y de todo el mundo. Jesús murió en la Cruz por el pecado de todos los seres humanos que alguna vez vivieron, que viven y que vivirán.
El libro de Job se pone en la perspectiva correcta solo en la Cruz. El Dios que se reveló a Job es el que enseña a volar al águila, el que une los quarks y el que sufrió más de lo que lo hizo cualquier ser humano. Él asumió el dolor y la angustia que cada uno de nosotros conoce; ninguno puede darle lecciones a Dios acerca del sufrimiento, porque en su humanidad cargó sobre sí mismo todo el dolor que el pecado ha esparcido alrededor del Globo. Aunque, entre los hombres, solo nosotros conocemos nuestros propios dolores y tristezas, Jesús, en la Cruz, los experimentó a todos.
El Dios que le preguntó a Job: “¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos? ¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra?” (Job 38:33) es más increíble cuando notamos que, si bien él creó las “ordenanzas de los cielos”, tomó sobre sí la carne terrenal y, en ella, murió para “destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (Heb. 2:14).
Visto a través de la Cruz, el libro de Job tiene más sentido, porque la Cruz resuelve muchas preguntas que ese libro deja sin respuesta. Y la gran pregunta es cuán justo es Dios en el cielo mientras Job, en la Tierra, sufre solamente para ayudar a refutar las acusaciones de Satanás. La Cruz muestra que, por mucho que haya sufrido Job o cualquier ser humano, nuestro Señor voluntariamente sufrió mucho más que cualquiera, a fin de darnos la esperanza y la certeza de la salvación.
Job vio a Dios como el Creador. Después de la Cruz, lo vemos como el Creador que llegó a ser nuestro Redentor (Fil. 2:6-8); y esto tuvo que sufrir por causa del pecado más que ningún ser humano, incluyendo a Job. Así como Job, ¿qué podemos hacer ante este panorama, sino exclamar: “Me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:6)?
Escuela Sabática | Lección 12 | Para el 17 de diciembre de 2016 | El Redentor de Job | El libro de Job | Cuarto trimestre 2016 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

(432)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*