Lección 13 | Lunes 26 de marzo 2018 | El contentamiento | Escuela Sabática

Lunes 26 de marzo
EL CONTENTAMIENTO
“No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Fil. 4:11). Si debemos contentarnos cualquiera sea la situación en la que nos encontremos, ¿de dónde procederá esa alegría?
Al escribirle a Timoteo, Pablo describe a un grupo desagradable de personas “que toman la piedad como fuente de ganancia” (1 Tim. 6:5). ¿Qué mejor descripción que esta podría haber para algunos mercachifles televisivos actuales? Hacen mucho dinero diciéndoles a sus oyentes que, si tan solo son fieles (y esa “fidelidad” incluye financiar su ministerio), entonces serán ricos. La equiparación de la riqueza con la fidelidad es solo otra manifestación del materialismo, pero bajo el disfraz del cristianismo.
El hecho es que la piedad no tiene nada que ver con la riqueza. Si fuese así, a algunas de las personas más desagradables del mundo habría que considerarlas piadosas porque también son algunas de las más ricas. No obstante, Pablo refutó esto al decir que “gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento” (1 Tim. 6:6). La piedad con el contentamiento cualquiera sea la circunstancia en la que uno se encuentre es la mejor clase de riqueza, porque la gracia de Dios es mucho más valiosa que el beneficio económico. Por esto, deberíamos estar contentos con tener “sustento y abrigo” (1 Tim. 6:8). En definitiva, más allá de cuánto tengamos, siempre habrá más cosas que podremos conseguir si somos propensos a pensar de esa manera.
“El contentamiento en todas las situaciones es un gran arte, un misterio espiritual. Este se aprende, y se aprende como un misterio. […] El contentamiento cristiano es esa actitud espiritual dulce, interior, silenciosa y compasiva del espíritu, que se somete libremente a las sabias y paternales disposiciones de Dios en cada situación y se deleita en ellas. […] Es un cofre de ungüento precioso, y muy reconfortante y útil para los corazones atribulados, en condiciones y tiempos convulsionados” (J. Burroughs, The Rare Jewel of Christian Contentment [La singular joya del contentamiento cristiano], pp. 1, 3).
Lee Romanos 8:28; Hebreos 13:5; y Filipenses 4:4 al 13. ¿Qué podemos encontrar en estos versículos que nos ayude a vivir felices?

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