Lección 14 | Jueves 28 de septiembre 2017 | “No me hagas decirlo dos veces” | Escuela Sabática Joven

JUEVES 28 SEPTIEMBRE
“NO ME HAGAS DECIRLO DOS VECES”
Opinión | Jer. 9:23, 24
Cuando asistía a la universidad, tuve la oportunidad de tomar una materia de Antiguo Testamento que me ayudó a leerlo desde otra perspectiva. Generalmente pensamos que el Antiguo Testamento se trata solo de matanzas, guerras, números y profetas; pero lo cierto es que el Antiguo Testamento literalmente se trata de un Dios amante que está buscando a su pueblo en forma constante y persistente.
“Yo la sembraré para mí en la tierra; me compadeceré de la ‘Indigna de compasión’, a ‘Pueblo ajeno’ lo llamaré; ‘Pueblo mío’; y él me dirá: ‘Mi Dios’ ” (Ose. 2:23).
En esa materia, aprendí que cada vez que encontramos un “así dice el Señor” al comienzo y al final de un versículo, significa que realmente debemos prestarle atención; significa que Dios verdaderamente quiere que atendamos muy seriamente lo que está diciendo, porque es muy importante que lo comprendamos.
En Jeremías 9:23 y 24, el profeta Jeremías comienza diciendo: “Así dice el Señor” y termina su advertencia diciendo: “Afirma el Señor”. Lo dice dos veces, así que, ¡es mejor que prestemos atención! Dios habló antes con los israelitas (y todavía nos habla a nosotros hoy) sobre la necesidad de conocerlo. Si hay una cosa que Dios nos está diciendo hoy, es que lo conozcamos a un nivel tan profundo ¡que no deseemos nada sino su amor!
Tengo un versículo preferido diferente en cada etapa de mi vida, y Jeremías 9:23 y 24 es mi texto preferido para la etapa en que me encuentro ahora. He llegado a entender que mi felicidad y mi éxito se encuentran, simplemente, en conocer al Señor. Aunque la sabiduría, la fuerza y las riquezas pertenecen a Dios, lo que él realmente prioriza es que lo conozcamos a él primero. Desea que busquemos su corazón antes que su mano.
El Señor nos está llamado cada día a experimentar una relación sobrenatural con él, al punto de que escuchemos claramente su voz que guía nuestros pasos. En Gálatas 6:14, Pablo expresa cómo Dios emplea un corazón renovado que refleja el carácter de Jesús.
Ser una nueva creación no es arreglar nuestra vieja naturaleza; es darle el “yo roto” a Dios y dejar que él haga el trabajo. Cuando decidí conocerlo a un nivel más profundo, y cuando me di cuenta de que no había nada que pudiera hacer para ayudarme a mí misma a componer mi “yo roto”, él fue fiel y me bendijo. Si Dios te está diciendo que confíes en él y camines con él, es porque no está bromeando; no hagas que tenga que decírtelo dos veces. Acéptalo, aférrate de él y ábrele tu corazón hoy, ahora.
Para pensar y debatir
¿Qué te detiene para experimentar esta renovación de corazón?
¿Cómo deberíamos responder a este amor incansable de Dios, que también se encuentra en el Antiguo Testamento?
¿De qué cosas te glorías?

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