Lección 2 | Lunes 9 de octubre 2017 | Nuevo versus viejo. ¿Cuál es la diferencia? | Escuela Sabática Joven

LUNES 10 DE OCTUBRE
NUEVO VERSUS VIEJO: ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA?
Logos | Mateo 19:17; Hebreos 8:6; Santiago 2:10; Apocalipsis 12; 17; 14:12 El joven rico (Mateo 19:17)
Jesús vino a esta tierra sabiendo las dificultades que enfrentarían judíos y gentiles para aceptarlo, y no solo para aceptarlo a él como su Salvador, sino también para aceptarse los unos a los otros en la comunidad de creyentes. El diálogo entre Jesús y el joven rico nos ofrece perspectiva sobre esta dicotomía. El joven rico primero le pregunta a Jesús en Mateo 19:16: “Maestro, ¿qué es lo bueno que debo hacer para obtener la vida eterna?” Este hombre estaba buscando alguna buena obra que pudiera hacer para obtener la salvación. Esta pregunta que se basaba en un concepto malentendido de la ley levítica, que el pueblo judío había estado siguiendo por años. Cuando Dios instituyó la práctica de los sacrificios en el Edén (Génesis 3:21) y la continuó a través de Moisés (Levítico 1), tenía la intención de impartir a su pueblo un símbolo que los guiara en su fe al buscar tener una relación con Dios.
El sacrificio de un cordero sin manchas simbolizaba y señalaba al “Cordero que fue sacrificado desde la creación del mundo” (Apocalipsis 13:8). Pero, a lo largo de los cientos de años en que el pueblo de Dios realizó sacrificios, perdieron de vista el significado verdadero al que señalaba el cordero inmaculado. En lugar de encontrar su fe y esperanza en Jesús, el pueblo de Dios se centró en la obra de sacrificar un cordero como medio para obtener la salvación. Así, el joven rico se planteaba la salvación con una actitud de “buenas obras”. Estaba buscando, en Jesús, indicaciones paso a paso para cumplir su parte del acuerdo. En el siguiente versículo, Jesús cuestiona su definición de lo bueno, diciendo: “¿Por qué me preguntas sobre lo que es bueno? [.. .]. Solamente hay uno que es bueno” (Mateo 19:17). Al responderle así al joven rico, Jesús desafía sutilmente su forma de pensar sobre la salvación, mencionando el hecho de que ninguna buena obra puede acercar al pecador a la salvación. Sin embargo, Jesús mantiene la ley -o los Mandamientos- en alta estima, al concluir: “Si quieres entrar en la vida, obedece los mandamientos” (Mateo 19:17).
Interno versus externo (Hebreos 8:6)

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