Lección 2 | Martes 10 de octubre 2017 | Según la costumbre de Moisés | Escuela Sabática

Martes 10 de octubre
SEGÚN LA COSTUMBRE DE MOISÉS
Lee Hechos 15:1. ¿Qué tema estaba causando disensión? ¿Por qué algunos creían que esto no era exclusivamente para la nación judía? (Ver Gén. 17:10.)
Si bien los apóstoles se unieron a los pastores y a los miembros laicos de Antioquía en un esfuerzo sincero por ganar muchas almas para Cristo, ciertos creyentes judíos de Judea, “de la secta de los fariseos”, lograron introducir un tema que pronto llevó a una controversia generalizada en la iglesia y causó consternación en los creyentes gentiles. Con gran confianza, estos maestros afirmaban que, para ser salvos, había que estar circuncidado y guardar toda la ley ceremonial. Al fin y al cabo, los judíos siempre se habían enorgullecido de sus cultos establecidos divinamente, y muchos de los que se habían convertido a la fe de Cristo todavía sentían que, puesto que Dios anteriormente había delineado con claridad el modo de adoración hebrea, era improbable que autorizara un cambio en cualquiera de sus especificaciones. Estos insistían en que las leyes y las ceremonias judías debían incorporarse a los ritos de la religión cristiana. Tardaron en discernir que todas las ofrendas sacrificiales habían prefigurado la muerte del Hijo de Dios, en la que el tipo se encontró con el antitipo, y que los ritos y la ceremonias de la dispensación mosaica ya no eran obligatorios después de la muerte de Jesús.
Lee Hechos 15:2 al 12. ¿De qué modo se resolvió esta disputa?
“Aunque [Pablo] esperaba que Dios lo guiara directamente, estaba siempre listo para reconocer la autoridad impartida al cuerpo de creyentes unidos como iglesia. Sentía la necesidad de consejo; y cuando se levantaban asuntos de importancia, se complacía en presentarlos a la iglesia, y se unía con sus hermanos para buscar a Dios en procura de sabiduría para hacer decisiones correctas” (HAp 163).
Es interesante que Pablo –que a menudo hablaba de su vocación profética, y de cómo Jesús lo había llamado y le había dado su misión– estuviese tan dispuesto a trabajar con el cuerpo mayor de la iglesia. Es decir, más allá de su llamado, se daba cuenta de que era parte de la iglesia en su conjunto y que necesitaba trabajar lo más posible con ella.
¿Cuál es tu actitud hacia el liderazgo de la iglesia? ¿Cuán cooperador eres? ¿Por qué es tan importante la cooperación? ¿Podríamos funcionar si todos hicieran solo lo que quisieran, independientemente del cuerpo mayor?

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