Lección 2 | Miércoles 11 de abril 2018 | Quitarse la máscara | Escuela Sabática Jóvenes

Miércoles 11 de abril
Quitarse la máscara
Cómo hacer – Juan 3:7
Antes de aceptar a Cristo como nuestro Salvador personal, usamos una máscara, que a menudo aceptamos como nuestro verdadero rostro. Esta máscara debe ser quitada para que podamos llegar a ser uno con Dios (Hechos 9:18). En una vida nueva con Cristo comenzamos a experimentar una paz y un gozo internos, al saber que nuestra vida pertenece a Dios.
En el libro de Daniel, varios dirigentes reconocieron la existencia de Dios, pero recién después de ver sus obras por medio de Daniel. Muchas personas hoy operan bajo el mismo principio de “Ver es creer”. Sin embargo, como seguidores de Cristo, el Señor espera que creamos aun antes de ver (Juan 20:29). La obra de Dios por medio de Daniel nos recuerda a todos que no podemos lograr nada por nuestro propio poder; pero, cuando nos humillamos ante Dios, él puede elevarnos hacia nuevas alturas.
La Biblia explica que el mayor requisito a fin de prepararnos para el tiempo del fin es nacer de nuevo. La conversación entre Jesús y Nicodemo (Juan 3:1-9) muestra a los cristianos que la salvación es posible para todos, judíos y gentiles. Una vez que aceptamos a Cristo como nuestro Salvador personal, él puede otorgarnos el poder para vencer todos los desafíos que experimentemos en el tiempo del fin.
El rey Nabucodonosor creía en su propio poder, dominio y majestad; en su mente, sabía que él era el único que tenía la última palabra. No obstante, sucedió que Dios tuvo la última palabra. A medida que el mundo se acerca a su final.es hora de creer que nuestro Padre en el cielo tiene la palabra final. Podemos enfrentar miedos, angustia, frustración, o incluso la muerte, pero definitivamente Dios libra a sus siervos fieles.
La mejor forma de estar más cerca de Dios es aceptar a Cristo como tu Salvador, por medio del bautismo. Al nacer de nuevo, podemos ser las verdaderas ramas de la Vid (Juan 15:5). Luego de una experiencia de nuevo nacimiento, nuestros corazones permanecen arrepentidos en Cristo, sin importar lo que enfrentemos. A continuación presentamos algunos consejos, para ayudarnos a quitarnos la máscara y aceptar a Cristo como nuestro Salvador.
No tengas un corazón duro. Dios ha provisto medios por los cuales podemos reconocer su existencia. Así como Daniel fue un instrumento de Dios en Babilonia, hoy también Dios tiene sus instrumentos con el mismo mensaje. Cuando escuchamos el mensaje, debemos permitir que este siga su curso en nuestra vida (Hebreos 3:7, 8).
Decide de una vez y para siempre. El camino a la salvación requiere que no haya idas y vueltas. Una vez que decidimos, nos enfocamos en el premio de la vida eterna y no volvemos atrás (Filipenses 3:14).
Reconoce a Dios por sobre todo. El éxito y los logros terrenales no deberían llevarnos a dejar a Dios; en lugar de eso, deberían proveer los medios para ayudarnos a acercarnos más a Dios (2 Corintios 3:5).

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