Domingo 11 de enero
LA LEY EN NUESTRA VIDA
Lee Proverbios 6:21 y 7:3. ¿Cómo hemos de entender las imágenes relacionadas con el cuerpo, en este texto, con respecto al modo en que nos relacionamos con la Ley de Dios?
Como ya vimos, en Proverbios, el corazón representa el asiento de las emociones y los pensamientos. Al decirnos que atemos el Mandamiento a nuestro corazón (Prov. 6:21), el maestro indica que siempre debemos tener una conexión íntima con la Ley. No hay momento en que podamos perder el contacto con la Ley, porque esta define qué es el pecado (Rom. 7:7). El maestro también insiste en que esta Ley debe estar escrita aun en las tablas de nuestro corazón (Prov. 7:3), así como fue escrita por Dios en tablas de piedra (Éxo. 24:12).
Hablar de la Ley escrita en el corazón significa que esta no es un conjunto externo de reglas impuestas. La Ley debe compenetrar nuestras motivaciones, nuestras intenciones secretas y ser, así, parte de nuestro yo íntimo. Es otra manera de indicar la realidad de la promesa de Pablo, que dice: “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Col. 1:27).
Enlazar la Ley alrededor del cuello también significa que debemos mantenerla cerca de nosotros. La gente de la antigüedad solía atar sus posesiones preciosas alrededor del cuello. El cuello es el lugar por donde pasa el aire en su camino hacia los pulmones, lo que nos permite respirar y vivir, una asociación de pensamientos que se manifiesta en la palabra hebrea néfesh (“alma”), que se refiere a la “vida” y deriva de una palabra que significa “garganta” y “respirar”.
Atar la Ley en los dedos de la persona (Prov. 6:13) significa llevar la Ley al dominio de las acciones. El maestro se concentra en los dedos para sugerir las acciones más delicadas e íntimas. La Ley debe afectar no solo las grandes elecciones que tomemos, sino también las menores (ver Luc. 16:10).
Aunque la intención bíblica con estas imágenes era puramente simbólica, es digno de notar que estos símbolos fueron tomados literalmente por las tradiciones judía, cristiana e islámica. Se ve en el uso de los tefilím judíos alrededor de la cabeza y de los dedos, las cruces alrededor del cuello de muchos cristianos y los rosarios alrededor de los dedos de musulmanes y cristianos.
Los símbolos pueden ser útiles, pero ¿por qué debemos ser cuidadosos para evitar confundir el símbolo con la realidad que representa?
http://escuelasabatica.es/

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