adultos 2Lección 3: Para el 18 de enero de 2014

EL DISCIPULADO
Y LA ORACIÓN

Sábado 11 de enero
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Daniel 9:2-19; Mateo 14:22, 23; 26:36; Juan 17:6-26; Hebreos 2:17; 1 Pedro 4:7.
PARA MEMORIZAR:
“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17:20, 21).
SEA LO QUE FUERE QUE HAGAMOS en la obra por las almas, cualquiera que sea el programa evangelizador que preparemos, hemos de orar fervientemente por aquellos que procuramos alcanzar. Esto es el centro de lo que significa ser un cristiano; más aun, un hacedor de discípulos. ¡Qué cambios poderosos pueden ocurrir si la oración ferviente y constante está en el centro de nuestra metodología al procurar hacer y retener discípulos!
“Que los obreros se aferren de las promesas de Dios, diciendo: ‘Tú has prometido, “pedid, y recibiréis”. Debo convertir a esta alma a Jesucristo’. Pedid oración por las almas por quienes trabajáis; presentadlas delante de la iglesia como objetivos por los cuales suplicar. […] Elegid diariamente otra y aun otra alma, buscando dirección de Dios, colocando todo delante de él en oración ferviente y obrando en sabiduría divina” (MM 323, 324).

Domingo 12 de enero
COMPASIÓN COMPROBADA CON EL TIEMPO
Con frecuencia, la oración está centrada en uno mismo. Los creyentes presentan su lista de deseos delante de Dios, esperando obtener lo que piden. Aunque, por supuesto, se nos dice que pongamos nuestras peticiones delante de Dios, algunas veces nuestros motivos no son puros. Después de todo, nuestro corazón ¿no está corrompido, y es malvado y engañoso? ¿No será que nuestras oraciones, a veces, sencillamente reflejan la pecaminosidad que reside en el interior?
Sin embargo, la oración intercesora se concentra en las necesidades de otra persona, eliminando así la probabilidad de una motivación egoísta. A lo largo de la historia, las oraciones de intercesión han representado la expresión más elevada del discurso espiritual. No manchadas por el deseo de gratificación personal, estas conversaciones demuestran abnegación, compasión y un anhelo ferviente de la salvación de otros.
Lee Daniel 9:2 al 19. ¿Qué abrumaba a Daniel a lo largo de esta oración? ¿Qué lugar ocupó la confesión dentro de la oración? Por causa de su avanzada edad, Daniel probablemente no se beneficiaría en forma personal con la restauración de Jerusalén. Por lo tanto, ¿qué motivaba su oración?
Habían pasado setenta años desde que Jeremías había pronunciado la profecía que Daniel estaba considerando. Después de tantos años, los amigos de Daniel en Jerusalén probablemente habían muerto. La restauración de Jerusalén tampoco restauraría la fortuna personal de Daniel. Nada en la oración de Daniel sugiere preocupaciones egoístas. El anciano profeta, expresamente, implora a Dios con respecto al futuro de la nación judía exiliada y a la propia reputación de Jehová. Una amplia confesión precede a su pedido; y Daniel se incluye entre los desobedientes en la confesión. El profeta no está dispuesto a presumir de su propia inocencia. Daniel mismo asume la responsabilidad aunque, principalmente, procura la restauración para beneficiar a otros.
Piensa en tu vida de oración: por cuáles cosas oras, y por qué y para quién. ¿Cuánta muerte al yo se involucra en ella? ¿Cómo puedes aprender a ser menos centrado en ti mismo en tu vida de oración? Es decir, ¿cómo pueden tus oraciones, aun las que son por ti mismo, ser menos egoístas?

Lunes 13 de enero
TIEMPO PARA ORAR
Piensa en lo que realmente es la oración: seres pecadores caídos, dignos de muerte, pueden tener, en forma instantánea, comunicación directa con el Creador del universo, nuestro Santo Dios.
Además, cuando Dios en Cristo se vistió de carne humana, aceptando las limitaciones de la humanidad, él también sintió la necesidad de orar. Aunque delante del Padre no estaba en la misma posición de los pecadores caídos, incluso Jesús, como humano, veía la necesidad de la oración.
Lee Mateo 14:22 y 23; 26:36; Marcos 1:35 al 37; Lucas 5:15 y 16; y 6:12 y 13. ¿Qué caracterizó la vida personal de oración de Jesús? Describe las circunstancias que rodearon a Jesús en oración. ¿Qué lecciones podemos obtener de detalles de la vida de oración de Cristo, tales como frecuencia, ubicación y tiempo en que oraba?
Cristo realmente vivió el modelo de vida de oración que ordenó a sus discípulos. Por las mañanas, por las tardes, después de predicar, antes de predicar, siempre que fuera posible, Jesús oraba. Jardines, montañas, lugares solitarios, dondequiera las distracciones disminuían, Jesús oraba. Separado espacialmente de la presencia del Padre, Jesús se unía con el Padre espiritualmente por medio de la oración. La sangre espiritual de Cristo fluía por las arterias espirituales de la oración. ¿Deberían los seguidores modernos de Cristo –debilitados por tendencias pecaminosas, ahogados por cuidados mundanales, frustrados por fracasos– conformarse con algo menos que la vida de oración de Jesús?
“Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo. No es que se necesite esto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirlo. La oración no baja a Dios hasta nosotros, antes bien nos eleva a él” (CC 92).
Lee Marcos 11:22 al 26; Lucas 11:13; y Juan 14:12 al 14. ¿Cómo hemos de entender las promesas sobre la oración escritas aquí? ¿De qué forma has experimentado lo que Jesús dice aquí? Al mismo tiempo, ¿cómo aprendiste a superarte cuando las cosas por las que habías orado no salieron como lo esperabas?

Martes 14 de enero
ENSEÑANZA SIN LÍMITE DE TIEMPO
La oración vincula, en forma milagrosa, a las almas finitas con su Creador infinito. La oración es un adhesivo espiritual. Unidos con el Padre celestial, los creyentes trascienden sus naturalezas terrenales y sus tendencias pecaminosas. Esta transformación los separa del mundo. Si Satanás tiene éxito al reconstruir la oración en un molde autocentrado, robándole a la oración su potencial para nuestra transformación, estaríamos fuertemente comprometidos, y nuestro testimonio quedaría obstaculizado.
Lee Mateo 6:7 y 8; 7:7 al 11; y 18:19 y 20. ¿Qué nos enseñan estos textos acerca de la oración?
El creyente sincero confía en la capacidad de Dios de cumplir sus promesas. Nunca alguien ha planteado un pedido que intimide a Dios. Su autoridad es ilimitada, sus fuerzas son inigualables. El pueblo de Dios se acerca a los portales del cielo con la confianza en Dios: que él hará lo que es mejor para nosotros, aun si no podemos verlo en ese momento. La fe no es sencillamente confiar en lo que podemos ver; la verdadera fe es confiar en Dios cuando no podemos ver el resultado que queremos o esperamos (ver Heb. 11:1-7). Sin duda, mientras sirvas a Dios, mientras camines por fe, tendrás que confiar en Dios aun cuando no veas que las cosas resultan como esperabas, o aun como pedías en oración. Incluso una leída rápida de la Biblia mostrará que tampoco estás solo.
Lee Mateo 6:9 al 15; y 26:39. ¿Qué enseñan estos versículos?
La confianza no debe confundirse con arrogancia o insolencia. Aproximarse al Trono de Dios con confianza no involucra el tener el derecho de hacerlo. La conducta del creyente se caracteriza por la osadía y la humildad. En Getsemaní, Cristo claramente afirmó su preferencia, pero añadió: “No mi voluntad, sino la tuya”. Además de una entrega completa, el espíritu perdonador es otra indicación de humildad. A nosotros mismos se nos perdonó tanto que debemos hacer lo mismo a los demás.
¿Estás enojado con alguien, y te cuesta perdonar? Lleva esto a Dios en oración. Ora por ti mismo, para que puedas aprender a perdonar. Ora por esa persona. Con el tiempo, ¿qué crees que ocurrirá?

Miércoles 15 de enero
COMPASIÓN SIN LÍMITE DE TIEMPO
Cristo era la encarnación de la perfección; es decir, toda la perfección de Dios se reveló en él. Por lo tanto, ¿fue alguien más compasivo que Cristo? ¿Quién poseyó un deseo más fuerte de aliviar la angustia humana que Jesús?
Entonces, nosotros preguntamos: ¿qué relación tienen la compasión y la intercesión de Cristo con el discipulado?
Lee Lucas 22:31 y 32; y Juan 17:6 al 26 (ver también Heb. 2:17). ¿De qué modo la identificación de Jesús con la humanidad influyó en sus oraciones intercesoras? ¿Cuáles son los objetivos definitivos de las oraciones intercesoras de Cristo?
Jesús podía interceder a favor de sus discípulos con efectividad porque estaba activamente involucrado en su vida, los comprendía completamente y deseaba apasionadamente su bien. La intercesión efectiva hoy demanda lo mismo. El que hace discípulos en el siglo XXI descartará las actividades que insumen tiempo y que interfieren en su relación con las almas perdidas. El ganar dinero, alcanzar fama y aun la excelencia educacional deben estar sujetos a la meta más grande de la redención de los perdidos. Esta es una verdad importante que se escapa muy fácilmente de la vista, porque a menudo estamos atrapados en la rutina diaria del vivir.
Jesús se dedicó a la vida de los discípulos. Los visitaba en sus hogares, conocía a sus familiares, pasaba tiempo libre en su compañía y trabajaba junto a ellos. No se le escapaba nada que fuera importante de su vida. Hacer discípulos hoy requiere más que distribuir publicaciones y argumentar con precisión las enseñanzas bíblicas. Orar con simpatía consciente por la angustia de otra persona, y con un deseo apasionado de aliviar esa angustia, sigue siendo todavía la norma de la oración intercesora en el discipulado efectivo.
Aunque suene extraño, hay mucha verdad en la afirmación: “A la gente le importa poco lo que sepas, hasta que sepa cuánto te interesas en ellos”.

Jueves 16 de enero
COMPASIÓN DUPLICADA
La ofrenda de alabanza más sincera es la imitación. Los primeros discípulos imitaron la vida de oración de su Maestro. Naturalmente, ellos oraban por su seguridad personal, por sus necesidades diarias y por la conducción espiritual individual. No obstante, la oración intercesora llegó a ser un componente importante de su discipulado.
Lee Hechos 1:13 y 14; 1 Timoteo 2:1 al 4; Santiago 5:13 al 16; 1 Juan 5:16; Judas 20 al 22; y 1 Pedro 4:7. ¿Qué lugar ocupó la oración en la iglesia primitiva? ¿Cuáles son algunas situaciones específicas por las cuales oraron? ¿Qué podemos aprender de estos ejemplos?
La oración constante era un ancla para la iglesia primitiva. Cada vez que Pablo salía con propósitos misioneros, lo comisionaban mediante la oración (Hech. 13:3; 14:23). Aun sus despedidas estaban revestidas de oración (Hech. 20:36; 21:5). Con frecuencia, sus oraciones tomaban la forma de una intercesión. Pedía por los dirigentes del Gobierno, por los otros creyentes y, hablando en general, por todos. Pablo intercedió por el padre de Publio, el oficial que sufría con disentería. Aun Esteban, cuando yacía moribundo, intercedió por sus asesinos. La centralidad de la oración entre los primeros creyentes no puede exagerarse. La Escritura dice que la oración agrada a Dios porque él desea la salvación de todos y procura hacer avanzar la verdad. Mediante la oración –combinada con la enseñanza de los apóstoles, una predicación ferviente, milagros maravillosos y un compañerismo amante–, la iglesia primitiva se multiplicó rápidamente. A pesar de vigorosas persecuciones, el cristianismo abarcó el Imperio. Miles y miles aceptaron el evangelio. Vidas transformadas ardieron como luces vivientes desde el palacio del César hasta lugares desconocidos.
¿Cuánto tiempo dedicas a la oración intercesora? Medita en tu respuesta. Mejor aun, tal vez la pregunta tendría que ser: ¿Cuánto tiempo más deberías dedicar a la oración intercesora?

Viernes 17 de enero
PARA MEDITAR Y ESTUDIAR: Lee “Una obra de reforma”, Joyas de los testimonios, t. 3, pp. 344, 345; y “Por medio de esfuerzos personales y fe viviente”, El ministerio médico, pp. 323, 324.
“El que no hace nada más que orar dejará de hacerlo pronto o sus oraciones llegarán a ser una rutina formal. Cuando los hombres se alejan de la vida social, de la esfera del deber cristiano y de la obligación de llevar su cruz; cuando dejan de trabajar ardientemente por el Maestro, que trabajaba con ardor por ellos, pierden lo esencial de la oración y no tienen ya estímulo para la devoción. Sus oraciones llegan a ser personales y egoístas. No pueden orar por las necesidades de la humanidad o la extensión del Reino de Cristo, ni pedir fuerza con que trabajar” (CC 101).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Por qué la ausencia de oración intercesora limita el crecimiento de la iglesia? Inversamente, ¿de qué modo una vida de oración intercesora activa estimula la actividad de hacer discípulos? ¿Cuáles son las claves para una oración intercesora efectiva? ¿Cómo sabe el intercesor acerca de qué orar?
2. ¿Qué deben hacer los feligreses en favor de aquellos por los cuales oran, que vaya más allá de sus peticiones privadas en casa? ¿De qué manera pueden los miembros edificar relaciones con los vecinos, los familiares o los compañeros de trabajo por quienes oran? ¿Por qué las oraciones privadas por otros siempre deben estar acompañadas de esfuerzos concretos para formar una amistad con esas mismas personas?
3. ¿Qué pasos deben dar los cristianos del siglo XXI para experimentar vidas de oración dinámicas? ¿Cuál es la relación entre el hacer discípulos con éxito y el encontrarse en la presencia divina mediante la oración? ¿Puede la oración cambiar a las personas por las que se ora sin primero cambiar a los que oran por ellas? ¿De qué modo el tener pasión por las almas perdidas cambia el contenido de la oración? ¿Qué impacto tienen la santidad y la oración personales sobre la capacidad del que espera ganar almas al compartir la verdad?
4. ¿Qué cosas específicas pueden hacer los creyentes para aumentar su contacto con aquellos que no han aceptado a Cristo? ¿Qué pueden hacer los cristianos para ir más allá de las relaciones superficiales con sus semejantes, de manera que conozcan las necesidades específicas por las cuales orar?

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