Hay algunas cosas que no podemos hacer solos. Y cuando necesitas la ayuda de un amigo, siempre te alegras cuando alguien te ayuda. Pero ¿harían tus amigos un agujero en el techo para tratar de ayudarte? pv’—–x o llevó mucho tiempo para que la noticia se esparciera por toda la región. Pronto, la gente de todas partes se enteró de que Jesús podía sanar a los enfermos. Adondequiera que iba, grandes multitudes venían a escuchar sus enseñanzas y ser sanados. Un día, Jesús estaba enseñando en una casa. Muchas personas habían venido a escucharlo; muchos eran maestros importantes que habían venido desde todo el país. Todos estaban muy cerca de Jesús. También habían venido otras personas para ver a Jesús. Habían venido para ser sanadas; pero ellos no eran considerados importantes. Y, como la casa estaba tan colmada, no podían entrar. No estaban lo suficientemente cerca de Jesús como para pedirle ayuda. Había un hombre paralítico. No podía caminar; no podía moverse por sí mismo. Estaba allí porque tenía amigos que lo habían llevado en su estera. Pero, había tantas personas dentro de la casa ¡que no podían entrar! ¿Qué podrían hacer? Los amigos de este hombre no iban a darse por vencidos. Estaban VERSICULO PARA MEMORIZAR “Sean buenos y compasivos unos con otros” (EFESIOS 4:32, DHH). MENSAJE Servimos a Dios cuando ayudamos a otros.

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