Miércoles 15 de abril
“EL CRISTO DE DIOS”
Lee Lucas 9:18 al 27. ¿Por qué haría Jesús una pregunta cuya respuesta él ya sabía? ¿Qué lección procuraba enseñarles acerca de sí mismo y de lo que significa seguirlo?
“¿Y vosotros, quién decís que soy?” (Luc. 9:20). La pregunta que hizo Jesús hace dos mil años ronda todavía hoy. Se han dado muchas respuestas diferentes. Un gran maestro. Un ético profundo. La personificación de la verdad. La encarnación del sacrificio propio. Un profeta intrépido. Un reformador social. Un modelo de todo lo que debe ser un ser humano. Pero, solo lo que dijo Pedro es la respuesta suficiente.
Después de revelar su autoridad sobre la naturaleza (Luc. 8:22-25), su poder sobre los demonios (vers. 26-35) y las enfermedades (Luc. 5:12-15; 8:43-48), su capacidad para alimentar a cinco mil personas (9:13-17) y su poder sobre la misma muerte (8:51-56), Jesús confronta a sus discípulos con dos preguntas: primera, qué piensan otros acerca de él; segunda, qué piensan ellos mismos. No lo preguntó para conocer algo que no supiera ya, sino porque les pediría un compromiso que les costaría todo.
“Nuestro conocimiento de Jesús jamás puede ser de segunda mano. Alguien puede conocer todo lo que se ha dicho acerca de Jesús; puede conocer todas las cristologías concebidas por la mente del hombre; puede ser capaz de brindar un resumen competente de las enseñanzas sobre Jesús que hubiera hecho cada pensador y teólogo del mundo, y sin embargo no ser cristiano. El cristianismo nunca consiste en conocer algo sobre Jesús; siempre consiste en conocer a Jesús. Jesucristo exige un veredicto personal. No solo le preguntó a Pedro; pregunta a cada hombre: ‘Tú, ¿qué piensas tú de mí?”–William Barclay, El Nuevo Testamento comentado: Mateo, 2:147.
Nuestra respuesta a la pregunta de Jesús solo puede ser la confesión de Pedro: Jesús es “el Cristo de Dios” (Luc. 9:20). Cristo significa “ungido”, el Mesías, cuya misión es la de liberar a la humanidad de las garras de Satanás y del pecado, e inaugurar el reino de la justicia.
No es suficiente saber quién fue Jesús. Necesitamos conocerlo por nosotros mismos. Entonces, si tú afirmas conocer a Jesús, ¿qué sabes realmente de él? Es decir, ¿qué te ha enseñado tu conocimiento personal de Jesús sobre él, y acerca de cómo es él?
http://escuelasabatica.es/

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