Lección 3 | Sábado 13 de enero 2018 | ¿Quién es tu Padre? | Escuela Sabática Joven

“Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Romanos 12:2).

SÁBADO 13 DE ENERO

¿QUIÉN ES TU PADRE?

INTRODUCCIÓN – JUAN 5:19, 30

Hace poco estaba leyendo un libro, donde el autor contaba que estaba dictando un seminario de fin de semana y escribió las siguientes palabras en un rotafolio: “No hago nada por mí mismo. Solo puedo hacer lo que veo que mi padre hace”. Les pidió a los participantes del seminario que analizaran a la persona que haría tal declaración, y estas son algunas de las respuestas que recibió: “Suena débil… casi indefenso”. “¿Ha ido esta persona a terapia?” “Para nada saludable”. “Es codependiente”.

Me imagino que muchas de nuestras respuestas serían similares. Este Individuo “débil” y “codependiente” es Jesús hablando en Juan 5:19 y 30. Jesús reconoció que no estaba aquí para operar por su propia voluntad. Él era un mayordomo de su Padre: estaba aquí para operar de acuerdo con el plan de negocios de Dios.

El mundo en que vivimos está preparado con maneras convenientes de engañarnos para que pensemos que nosotros gobernamos nuestra propia vida. Se nos enseña que, si obtenemos una buena educación, podemos conseguir un buen trabajo y estaremos capacitados para cuidar de nosotros mismos. Ingresamos a los colegios y al mercado laboral con la idea de perseguir nuestros deseos y sueños, y la mayoría de nosotros no dedica mucho tiempo a pensar en cuál es el plan de Dios para nuestra vida. Al final, si las cosas están yendo bien -buenas calificaciones, un buen salario- es fácil pensar que tenemos todo bajo control. Sin embargo, la suficiencia propia nunca fue parte del plan de Dios. Jesús reconoció su necesidad desesperada del Padre, y no se avergonzó de decir: “No busco hacer mi propia voluntad, sino cumplir la voluntad del que me envió”.

Por lo tanto, la pregunta es: ¿Quién es tu padre? ¿Estás preparado para llegar al punto de darte cuenta de que no te perteneces a ti mismo? Así es; has sido comprado a un precio significativo por medio de la sangre de Jesús y con un propósito preciso. Si te presentaras en una clase o trabajo, y sabes que hay una tarea o labor que debe realizar-se, no comenzarías a cumplirla sin saber cuáles son los requisitos. ¿Por qué Insistimos en hacer eso en la vida? ¿Has pensado en pedirle a Dios que te muestre qué quiere que hagas y adonde quiere que vayas? Es cierto, las respuestas pueden sorprenderte, pero la única forma de ser un buen mayordomo de la vida que Jesús te ha dado es reconocer que él es tu Padre.

Patrice Yorke, Edmonton. Alberta, Canadá.

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