«Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman» (Santiago 1:12) 1. Santiago 1:13-14. • El origen de la tentación. 2. Santiago 1:15. • La tentación y el pecado. 3. Santiago 1:16-18. • La tentación y el nuevo nacimiento. 4. Santiago 1:19-20. • La tentación, las palabras y la ira. 5. Santiago 1:21. • ¿Cómo resistir la tentación?
3. «Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido» (Santiago 1:13-14) En primer lugar, Santiago nos muestra que Dios NO ES el origen de la tentación. Santiago absuelve en forma terminante a Dios de ser el originador de cualquier insinuación para que alguno peque. A continuación, nos muestra el verdadero origen de la tentación: el pecado que habita en nosotros, nuestros propios malos deseos (concupiscencias) ¿Cómo podemos hacer frente a esta tentación? Como lo hizo Jesús: «Escrito está» [tomando «la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios» (Efesios 6:17)]

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