Lección 3: Para el 17 de enero de 2015
UNA CUESTIÓN DE VIDA O MUERTE

Sábado 10 de enero
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 5:21-30; Proverbios 6:21; 7:3; 6:23; 7:2; 6:24; 6:30, 31; 7:26, 27.
PARA MEMORIZAR:
“Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen” (Prov. 6:23).
Dos hermanos quedaron solos en casa, pero la madre les advirtió en forma estricta que no comieran el pastel que acababa de hornear. Para asegurarse de que los muchachos obedecieran, añadió la amenaza de un castigo.
Cuando ella salió, los muchachos solo necesitaron unos minutos para decidir que comerían el pastel, de todos modos. “Esta no es una cuestión de vida o muerte”, razonaron. “Mamá nunca nos mataría, así que, ¡comamos!”
El problema del que habla el maestro en Proverbios, sin embargo, es realmente un asunto de vida o muerte. Su lenguaje es fuerte y, a veces, gráfico. Por supuesto, Jesús mismo usó un lenguaje muy fuerte cuando habló acerca de asuntos de vida eterna o muerte eterna (ver Mat. 5:21-30). Y no es de extrañar, pues nuestro destino final, nuestro destino eterno (¿qué podría ser más importante que esto?), descansa sobre las elecciones que hacemos aquí y ahora. Así que, debemos aceptar la urgencia de ese lenguaje fuerte.

Domingo 11 de enero
LA LEY EN NUESTRA VIDA
Lee Proverbios 6:21 y 7:3. ¿Cómo hemos de entender las imágenes relacionadas con el cuerpo, en este texto, con respecto al modo en que nos relacionamos con la Ley de Dios?
Como ya vimos, en Proverbios, el corazón representa el asiento de las emociones y los pensamientos. Al decirnos que atemos el Mandamiento a nuestro corazón (Prov. 6:21), el maestro indica que siempre debemos tener una conexión íntima con la Ley. No hay momento en que podamos perder el contacto con la Ley, porque esta define qué es el pecado (Rom. 7:7). El maestro también insiste en que esta Ley debe estar escrita aun en las tablas de nuestro corazón (Prov. 7:3), así como fue escrita por Dios en tablas de piedra (Éxo. 24:12).
Hablar de la Ley escrita en el corazón significa que esta no es un conjunto externo de reglas impuestas. La Ley debe compenetrar nuestras motivaciones, nuestras intenciones secretas y ser, así, parte de nuestro yo íntimo. Es otra manera de indicar la realidad de la promesa de Pablo, que dice: “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Col. 1:27).
Enlazar la Ley alrededor del cuello también significa que debemos mantenerla cerca de nosotros. La gente de la antigüedad solía atar sus posesiones preciosas alrededor del cuello. El cuello es el lugar por donde pasa el aire en su camino hacia los pulmones, lo que nos permite respirar y vivir, una asociación de pensamientos que se manifiesta en la palabra hebrea néfesh (“alma”), que se refiere a la “vida” y deriva de una palabra que significa “garganta” y “respirar”.
Atar la Ley en los dedos de la persona (Prov. 6:13) significa llevar la Ley al dominio de las acciones. El maestro se concentra en los dedos para sugerir las acciones más delicadas e íntimas. La Ley debe afectar no solo las grandes elecciones que tomemos, sino también las menores (ver Luc. 16:10).
Aunque la intención bíblica con estas imágenes era puramente simbólica, es digno de notar que estos símbolos fueron tomados literalmente por las tradiciones judía, cristiana e islámica. Se ve en el uso de los tefilím judíos alrededor de la cabeza y de los dedos, las cruces alrededor del cuello de muchos cristianos y los rosarios alrededor de los dedos de musulmanes y cristianos.
Los símbolos pueden ser útiles, pero ¿por qué debemos ser cuidadosos para evitar confundir el símbolo con la realidad que representa?

Lunes 12 de enero
LUZ Y VIDA
Lee Proverbios 6:23. ¿De qué forma se relaciona la Ley con la luz?
En la Biblia, la Palabra de Dios o su Ley se comparan con la luz: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Sal. 119:105). En la mentalidad hebrea, hay una conexión entre la idea de “ley” y la de “luz”. Así como una lámpara alumbra el sendero por donde caminamos, la Ley nos ayuda a mantenernos en el buen camino; es decir, cuando enfrentamos elecciones morales, nos ayudará a saber cuál es la correcta, aunque a veces la razón o la experiencia personal nos tentarán a no seguir la Ley.
¿Qué ejemplos puedes encontrar en la Biblia de quienes eligieron seguir la Ley de Dios a pesar de tener poderosas razones para no hacerlo? ¿Qué podemos aprender de su obediencia? ¿En qué casos, si los hubiera, la elección de ser fiel parece ser la equivocada, por lo menos, desde la perspectiva humana?
Junto con Proverbios 6:23, lee Proverbios 7:2. ¿Por qué la Ley se relaciona con la “vida”?
Desde la Caída, nuestra esperanza de vida eterna no puede encontrarse en la Ley, sino en la fe en Cristo. Sin embargo, la obediencia a la Ley y a los principios que representa sigue desempeñando una parte central en la vida de fe (ver Mat. 19:17; Apoc. 14:12). Obedecemos porque, como dijo Dios a los israelitas hace miles de años, “Yo [soy] Jehová vuestro Dios” (Lev. 18:4). La Ley de Dios está relacionada con la “vida” sencillamente porque Dios es la fuente de nuestra vida. Este principio representa la espiritualidad verdadera: confiamos en Dios y en sus promesas para nuestra vida presente, así como confiamos en sus promesas para la vida eterna.
Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12). En tu andar con Dios, ¿cuál ha sido tu experiencia con la realidad de esta maravillosa promesa?

Martes 13 de enero
LUCHAR CONTRA LA TENTACIÓN
Como acabamos de ver, el autor de Proverbios 6:23, bajo la inspiración del Espíritu Santo, vincula directamente la luz y la vida con la Ley de Dios. En el versículo siguiente, da un ejemplo sólido del modo en que la Ley, como luz y vida, puede ofrecernos una protección espiritual poderosa.
¿Cuál es la amonestación de Proverbios 6:24? Además de lo que es obvio, ¿qué advertencia más sutil se nos da aquí?
Cuando una persona religiosa es tentada, la mayor tentación es encontrar una razón religiosa para justificar el pecado. Usar a Dios para racionalizar una mala conducta no es solo una forma terrible de blasfemia, también es sumamente engañoso. Después de todo, si alguien piensa: “Dios está conmigo”, ¿cómo puedes responder? Esto puede suceder aun en casos de adulterio. “Dios me mostró que esta persona [hombre o mujer] es con quien debería estar”. Si eso es lo que creen, ¿quién puede discutir lo que “Dios” les ha mostrado?
Nota, además, que no es solo la belleza física la que atrae al hombre. Aquella mujer usa el lenguaje, palabras aduladoras, para atraer a su víctima a su trampa. Cuán a menudo hombres y mujeres han sido conducidos a situaciones comprometedoras por palabras sutiles y seductoras, a veces enmarcadas en un lenguaje religioso. El autor de Proverbios procura advertirnos contra este engaño.
La Ley es el antídoto perfecto contra “la blandura de la lengua” de la seductora. Solo el imperativo de la Ley y el deber de obediencia nos ayudarán a resistir sus palabras atrayentes, que pueden sonar hermosas y verdaderas. En realidad, la seductora te encontrará no solo apuesto, sino también sabio y brillante. Ella, incluso, podría evocar sus necesidades espirituales; e irónicamente, el “amor de Dios” puede llegar a ser la justificación para el pecado.
Piensa en cuán fácilmente podemos ser llevados, aun bajo el disfraz de la fe, a justificar acciones equivocadas de toda clase, no solo el adulterio. Entonces, ¿por qué un compromiso absoluto con la Ley de Dios es nuestra única protección real, aun contra nuestra propia mente y las trampas que esta nos podría plantear?

Miércoles 14 de enero
“NO HURTARÁS”
Inmediatamente después de su advertencia acerca del adulterio (Prov. 6:24-29), el autor plantea otro pecado: el robo (vers. 30, 31). La relación entre estos dos Mandamientos (robo y adulterio) muestra cómo la desobediencia a un Mandamiento puede afectar nuestra obediencia a los otros. La actitud de buscar “resquicios” en la Ley de Dios podría ser aún más peligrosa que la completa desobediencia a la Ley. “La fortaleza más poderosa del vicio en nuestro mundo no es la vida inicua del pecador abandonado o del paria degradado; es la vida que parece virtuosa, honorable, noble, pero en la cual se fomenta un pecado, se abriga un vicio. […] El que, dotado de elevados conceptos de la vida, la verdad y el honor, viola intencionalmente un precepto de la santa Ley de Dios pervierte sus nobles dones hasta convertirlos en una tentación para pecar” (Ed 150).
Lee Proverbios 6:30 y 31. ¿Qué dicen estos versículos acerca de lo que hace una persona desesperada?
La pobreza y la necesidad no justifican el robo: el ladrón es culpable aun si “tiene hambre” (vers. 30). Aunque el ladrón hambriento no debe ser despreciado, debe reponer siete veces lo que ha robado; lo que muestra que, por desesperada que sea su situación, no justifica el pecado. Además, la Biblia insiste en que nuestro deber es atender a las necesidades de los pobres, para que no se sientan forzados a robar para sobrevivir (Deut. 15:7, 8).
Es interesante que, después de pasar del adulterio al robo, ahora regresa al adulterio (Prov. 6:32-35). Los dos pecados son un tanto similares. En ambos casos, alguien está tomando ilegalmente lo que pertenece a otro. Sin embargo, hay una diferencia vital entre el robar y el adulterar: en el primer caso, solo se trata de la pérdida de un objeto; mientras que el segundo es mucho más grave. Se puede restituir lo robado, pero en los casos de adulterio, el daño puede ser mucho mayor que en el caso de un robo, sobre todo, si hay niños de por medio.
“ ‘No fornicarás’. Este Mandamiento no solo prohíbe las acciones impuras, sino también los pensamientos y los deseos sensuales, y toda práctica que tienda a excitarlos. […] Cristo, al enseñar cuán amplia es la obligación de guardar la Ley de Dios, declaró que los malos pensamientos y las miradas concupiscentes son tan ciertamente pecados como el acto ilícito” (PP 317).

Jueves 15 de enero
LA AMENAZA DE MUERTE
La mayor parte de la gente no piensa en la muerte cuando peca; piensa en otras cosas, generalmente, la gratificación y el placer que derivan de su pecado. Tampoco ayuda el hecho de que la cultura popular a menudo exalta el adulterio y otras maldades. En contraste, el libro de Proverbios pone el pecado en su perspectiva correcta, una visión señalada por Pablo mucho más tarde: “La paga del pecado es muerte” (Rom. 6:23).
Lee Proverbios 7:22 y 23. ¿Qué hace que el adúltero esté indefenso ante la amenaza de muerte?
Se describe a quien va “tras ella” como alguien que ha perdido su personalidad y su voluntad. Ya no piensa más. La expresión al punto sugiere que no se toma mucho tiempo para la reflexión. Se lo compara con un buey que va “al degolladero”, a un “necio [que va] a las prisiones” y a un “ave que se apresura a la red”. Ninguno de estos se da cuenta de que su vida está amenazada.
Lee Proverbios 7:26 y 27. ¿Qué hace que la mujer inmoral sea mortífera?
Es posible que la mujer aquí descrita sea más que una “mera” adúltera. Ella representa valores opuestos a la sabiduría. Salomón emplea esta metáfora para advertir a su discípulo contra cualquier forma de mal. El riesgo es enorme, porque esta mujer no solo hiere, también mata; y su poder es tal que ha matado aun a los hombres más fuertes. Es decir, otros antes que tú, más fuertes que tú, no han podido sobrevivir al trato de sus manos. El lenguaje universal de este pasaje sugiere que el autor bíblico está hablando acerca de la humanidad en general. (La palabra hebrea sheol, en el texto, no tiene nada que ver con el “infierno”, como se cree generalmente; en realidad, designa el lugar donde se encuentran ahora los muertos: el sepulcro.)
Al fin, el pecado, ya sea de adulterio u otro, conduce a la aniquilación; el opuesto a la vida eterna, que Dios anhela que todos tengamos.
No es extraño que el lenguaje sea fuerte, dado que estamos tratando con asuntos de vida eterna o muerte eterna.
Piensa en algunas personas “fuertes” que cayeron de una manera estrepitosa. ¿Por qué eso debería hacernos temblar? ¿Cuál es tu única protección?

Viernes 16 de enero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Satanás les ofrece a los hombres los reinos del mundo a cambio de que ellos le entreguen la supremacía. Muchos sacrifican así el cielo. Mejor es morir que pecar; mejor es necesitar que defraudar; mejor es pasar hambre que mentir” (TI 4:485).
“Prefiramos la pobreza, el oprobio, la separación de nuestros amigos o cualquier sufrimiento antes que contaminar el alma con el pecado. La muerte antes que el deshonor o la transgresión de la Ley de Dios, debiera ser el lema de todo cristiano. Como pueblo que profesa ser constituido por reformadores que atesoran las más solemnes y purificadoras verdades de la Palabra de Dios, debemos elevar la norma mucho más alto de lo que está puesta actualmente” (TI 5:137).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿De qué modo podemos tomar seriamente la gravedad del pecado sin caer en la trampa del fanatismo? Al mismo tiempo, ¿cómo podemos ser obedientes a la Ley de Dios sin caer en el legalismo?
2. Lee Éxodo 20:1 al 17. ¿De qué forma se relacionan los Diez Mandamientos entre sí? ¿Por qué si violamos abiertamente un Mandamiento es probable que transgredamos también otros? (Ver Sant. 2:11). ¿Qué ejemplos puedes encontrar en los que la transgresión de uno de los Mandamientos ha llevado a la transgresión de otros?
3. Medita en la idea de que, como pueblo, podamos usar la religión para justificar acciones equivocadas. No es difícil hacerlo, especialmente si uno tiene la tendencia a sostener “el amor” como la norma final del bien y del mal. Después de todo, piensa en todas las cosas malas hechas bajo el pretexto del “amor”. Entonces, ¿de qué manera la Ley sigue actuando como un modo de proteger a la gente (ya sea de sí misma o de otros) que, de otra forma, sería conducida al pecado?
4. Considera otra vez la pregunta que está al final de la sección del domingo, sobre confundir los símbolos con la realidad. ¿Cómo es esto posible? Por ejemplo, ¿de qué manera la idolatría puede llevar a esto? ¿Qué tradiciones, que son representativas de verdades espirituales, podrían ser confundidas con esas verdades mismas?

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