Muchos israelitas tenían pequeños ídolos o estatuas de Baal en sus casas. Dios envió a Samuel a hablarle al pueblo. -Recuerden, el nombre Israel significa “gobernados por Dios”. Vuelvan a Dios con todo el corazón. Desháganse de sus ídolos. Entregúense a Dios y sírvanlo. El pueblo de Israel escuchó a Samuel. Se deshicieron de los ídolos y comenzaron a adorar a Dios nuevamente. -Encuéntrense conmigo en Mizpa -le dijo Samuel a la gente-. Oraré allí al Señor por ustedes. De modo que el pueblo se reunió en Mizpa. -Hemos pecado contra el Señor -admitieron-. Lo lamentamos. Estamos muy, muy tristes. Los filisteos se enteraron de que los israelitas habían ido a Mizpa. -¡Ataquémoslos! -dijeron. Serviré a Jesús toda Los reyes filisteos reunieron a sus soldados y marcharon contra Mizpa. “Y juzgó Samuel a Israel todo el tiempo- que vivió” (1 Samuel 7:15).

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