Lección 4 | Jueves 20 de abril 2017 | El cristianismo y el orden social | Escuela Sabática
Jueves 20 de abril
EL CRISTIANISMO Y EL ORDEN SOCIAL
A pesar de saber que las organizaciones y los gobiernos humanos son imperfectos y a menudo pecaminosos, y a pesar de sus malas experiencias con los gobiernos y los líderes religiosos, tanto Pablo como Pedro instaron a los primeros cristianos a someterse a las autoridades humanas (1 Ped. 2:13-17; Rom. 13:1-10). Los cristianos, dicen ellos, deberían pagar impuestos y acatar las obligaciones de trabajo compulsorio. Tanto como fuera posible, los cristianos debían ser ciudadanos modelo.
Lee Hechos 5:27 al 32. ¿Cuál es la relación entre la obediencia que Pedro dice que debemos rendir ante las autoridades (1 Ped. 2:13-17) y lo que Pedro y los otros apóstoles hicieron realmente en este incidente único?
El éxito temprano de la iglesia cristiana llevó al arresto de Pedro y Juan (Hech. 4:1-4). Habían sido interrogados por los gobernantes, los ancianos y los escribas, y luego habían sido sueltos con una advertencia severa de que debían desistir de predicar (Hech. 4:5-23). Poco tiempo después, fueron arrestados nuevamente y se les preguntó por qué no habían obedecido lo que las autoridades les habían dicho (Hech. 5:28). Pedro respondió: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hech. 5:29).
¿Qué verdad crucial debemos rescatar de estas palabras?
Pedro no estaba siendo un hipócrita, diciendo una cosa y haciendo la otra. Cuando se trataba de un asunto de seguir a Dios o seguir a los seres humanos, la decisión era clara. Hasta entonces, los cristianos debían mantenerse en apoyo y obediencia al Gobierno, aun cuando también estuvieran obrando para tratar de producir cambios sociales. Cuando se trata de asuntos morales, los cristianos han estado y deberían seguir estando involucrados en promover legalmente la clase de cambios sociales que reflejen los valores y las enseñanzas de Jesús. El modo en que esto debe hacerse depende de muchos factores, pero ser un ciudadano leal y fiel no significa automáticamente que un cristiano no pueda o no deba intentar ayudar a mejorar la sociedad.
Lee Levítico 19:18 y Mateo 22:39. ¿De qué manera el mandato de amar al prójimo como a nosotros mismos podría incluir la necesidad de obrar para lograr cambios, cuando esos cambios podrían hacer que la vida de nuestro prójimo sea mejor y más justa?
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