«Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos» (Santiago 1:22) Santiago nos invita a SER hacedores. No es suficiente con oír o leer la Palabra. Debemos de hacer de sus instrucciones nuestro estilo de vida. «Existe el peligro de no hacer un asunto personal de las enseñanzas de Cristo, de no recibirlas como si se nos dirigieran personalmente. Jesús se dirige a mí en sus palabras de instrucción» (E.G.W., «A fin de conocerle», 1 de octubre). Lee Lucas 6:27-38, ¿de qué me sirve saber que debo hacer el bien al que me aborrece, si no lo hago; o saber que debo dar al que me pide, si cuando me piden no doy? ¿Cómo podemos llegar a ser hacedores de la palabra? «Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne» (Gálatas 5:16)

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