Lección 5 | Domingo 23 de julio 2017 | Los Gálatas insensatos | Escuela Sabática

Domingo 23 de julio
LOS GÁLATAS INSENSATOS
Lee Gálatas 3:1 al 5. Resume a continuación lo que les queriendo transmitir Pablo. ¿En qué sentido podríamos estar en peligro de caer en la misma trampa espiritual, la de empezar bien y luego caer en legalismo?
Varias traducciones modernas han intentado captar el sentido de las palabras de Pablo en el versículo 1 acerca de los gálatas “insensatos”. En realidad, la palabra que usa Pablo en griego es aún más fuerte que eso. La palabra es anoetoi, y proviene de la palabra para mente (nous). Literalmente, significa “sin mente” o “descerebrado”. Los gálatas no pensaban. Pablo no se detiene allí; dice que, debido a que están actuando insensatamente, se pregunta si algún mago les habrá hecho un conjuro. “¿Quién los ha hechizado?” (NVI). Las palabras que usa Pablo aquí hasta pueden sugerir que la fuente real detrás de la condición de los gálatas era el diablo (2 Cor. 4:4).
Lo que desconcierta a Pablo sobre el hecho de que los gálatas hayan apostatado del evangelio es que ellos sabían que la salvación estaba fundamentada en la Cruz de Cristo. No era algo que se les pudiera haber pasado por alto. La palabra traducida como “presentado” en Gálatas 3:1 significa literalmente “empapelado”, o “pintado”. Se utilizaba para describir toda proclamación pública. Pablo está diciendo que la Cruz era una parte tan central de su predicación que los gálatas, de hecho, habían visto en el ojo de su mente a Cristo crucificado (1 Cor. 1:23; 2:2). En un sentido, está diciendo que, por sus acciones, están dándole la espalda a la Cruz.
Pablo luego contrasta la experiencia presente de los gálatas con el modo en que llegaron a conocer a Cristo haciéndoles algunas preguntas retóricas. ¿Cómo recibieron al Espíritu? Es decir, ¿cómo llegaron a ser cristianos? Y desde una perspectiva un poco diferente, ¿por qué Dios les otorgó el Espíritu? ¿Fue porque hicieron algo para merecerlo? ¡Desde luego que no! Más bien, fue porque creyeron las buenas nuevas de lo que Cristo ya había hecho por ellos. Habiendo comenzado correctamente, ¿qué los haría pensar que ahora debían depender de su propio comportamiento?
¿Cuán a menudo te viene el pensamiento: Estoy haciendo las cosas bastante bien. Soy un cristiano sólido, no hago esto y no hago aquello… y, luego, aun sutilmente, piensas que de alguna manera eres lo suficientemente bueno para ser salvo? ¿Cuál es el problema con ese pensamiento?
Escuela Sabática | Lección 5 | Para el 29 de julio de 2017 | La fe en el Antiguo Testamento | El Evangelio en Gálatas | Tercer trimestre 2017 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

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