Lección 5 | Domingo 24 de abril 2016 | Mateo 11:11, 12 | Escuela Sabática
Domingo 24 de abril
MATEO 11:11, 12
La Escritura es la Palabra de Dios, y en ella se revela el plan de salvación. No obstante, algunos textos pueden ser difíciles de comprender. Esto no debería sorprendernos porque, después de todo, en cada aspecto de la vida natural encontramos cosas difíciles de entender. ¿Cuánto más será con partes de la Palabra de Dios que nos revelan verdades y realidades espirituales y sobrenaturales?
Elena de White expresó este concepto muy claramente: “Aun las formas más humildes de la vida presentan un problema que el más sabio de los filósofos es incapaz de explicar. Por todas partes se presentan maravillas que superan nuestro conocimiento. ¿Debemos sorprendernos de que en el mundo espiritual haya también misterios que no podamos sondear? La dificultad está únicamente en la debilidad y estrechez de la mente humana. Dios nos ha dado en las Santas Escrituras pruebas suficientes del carácter divino de ellas, y no debemos dudar de su Palabra porque no podamos entender los misterios de su providencia” (CC 107, 108).
Por ejemplo, uno de los textos que más desafía en toda la Escritura es Mateo 11:11 y 12: “De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan”.
Lee Mateo 11:11 y 12. ¿Qué entiendes y qué no?
Algunas traducciones del versículo 12 dicen: “Desde que Juan el Bautista comenzó a predicar hasta ahora, el reino de Dios ha sido atacado con furia por gente violenta que trata de destruirlo” (BLA). “Y desde los días de Juan Bautista hasta ahora, el reino de los cielos es tomado a viva fuerza, y los valientes lo arrebatan” (VM).
¿Qué está queriendo decir Jesús aquí?
¿Qué cosas, aun en la vida secular, siguen siendo misterios para nosotros? ¿Dejamos de creer, por ejemplo, en la existencia del sol porque, sencillamente, hay muchos misterios acerca de él que no entendemos? ¿Cuánto más, entonces, con temas de fe y de la Palabra de Dios?

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