Lunes 28 de abril
UN TIEMPO DE DESCANSO Y ADORACIÓN (Luc. 4:16)
Según Colosenses 1:16 y Hebreos 1:2, el Cristo preencarnado estuvo directamente involucrado en el proceso de la creación. Estos textos afirman que todas las cosas creadas existen por medio de él. Pablo expresa que Cristo creó las cosas “invisibles” (Col. 1:16, 17), que, por supuesto, incluyen el sábado. Aunque Cristo fue central en el proceso creador, cuando se hizo hombre se sometió a los mandamientos de su Padre (Juan 15:10). Como ya vimos, Jesús se opuso a ciertas tradiciones y usó toda oportunidad para corregir la conducta religiosa que no estaba basada en la voluntad de Dios. Si Jesús hubiera tenido la intención de abolir el mandamiento del sábado, habría contado con abundantes oportunidades de hacer precisamente eso.
La mayoría de los textos sobre el sábado en el Antiguo Testamento hablan de aquel como día de descanso. La comprensión de “descanso”, o “reposo”, en muchos idiomas modernos, puede llevar a algunos a creer que el sábado es para dormir y estar relajado. Aunque podemos gozar de esas actividades en sábado, el verdadero significado del reposo es “cesación”, “detención”, o “pausa”. En sábado podemos quebrar la rutina del trabajo de los primeros seis días de la semana y pasar un tiempo especial con el Creador.
En la época de Cristo, los judíos realizaban un culto de adoración semanal en sábado (ver Luc. 4:16). Los que vivían en Jerusalén asistían a servicios de oración en el Templo, donde la liturgia era diferente de la que había otros días de la semana. Para los judíos que vivían en otras partes del mundo, la sinagoga era un lugar de reunión social y de adoración. Los sábados, si había un mínimo de diez hombres presentes (un minyan), se podía realizar un culto de adoración a Dios.
¿Qué se nos dice acerca de la observancia del sábado entre los cristianos primitivos? ¿Qué dice esto acerca de los que pretenden que el sábado fue cambiado al domingo en homenaje a la resurrección? Hech. 13:14, 42, 44; 16:13; 17:2; 18:4; Heb. 4:9.
Dadas sus raíces judías, los primeros cristianos adoraban en el día prescrito por el Antiguo Testamento. No obstante, casi veinte años después de la ascensión de Jesús, aun era “costumbre” de Pablo asistir a la sinagoga los sábados (Hech. 17:2). No hay evidencias bíblicas de que los primeros cristianos guardaran el domingo en lugar del sábado.

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