Lección 5 | Miércoles 26 de octubre 2016 | La lanzadera del tejedor | Escuela Sabática


Miércoles 26 de octubre
LA LANZADERA DEL TEJEDOR
Imagina la siguiente conversación. Dos personas lamentan la suerte de toda la humanidad: la muerte. Es decir, no importa cuán buena sea la vida que se vivió, no importa qué se haya logrado, todo terminará en la tumba.
–Sí –dice Matusalén a un amigo–. Vivimos unos ochocientos o novecientos años, y desaparecemos. ¿Qué son ochocientos o novecientos años comparados con la eternidad? (Ver Gén. 5.)
Seguramente, es difícil para nosotros imaginarnos cómo sería vivir centenares de años (Matusalén tenía 187 años cuando nació su hijo Lamec, y después de eso vivió todavía 782 años); no obstante, aun los antediluvianos, afrontando la realidad de la muerte, debieron de haber lamentado lo que pudo parecerles a ellos la brevedad de la vida.
Lee Job 7:1 al 11. ¿Cuál es la queja de Job? Ver también Sal. 39:5, 11; Sant. 4:14.
Acabamos de ver a Job procurando encontrar el descanso y el alivio que vendrían con la muerte. Ahora, se lamenta de lo rápido que pasa la vida. Está diciendo, básicamente, que la vida es dura, llena de trabajo y dolor; y ¿luego? Morimos. Aquí hay un acertijo que afrontamos a menudo: lamentamos cuán rápida y fugaz es la vida, aun cuando esta puede ser triste y miserable.
Una mujer adventista escribió un artículo acerca de su lucha con la depresión y con pensamientos suicidas. Entre otras cosas, dijo: “La peor parte es que soy adventista, y llevo un estilo de vida que me ayuda a vivir ‘seis años más’ ”. Eso no tenía sentido. En momentos de dolor y sufrimiento, hay muchas cosas que no tienen sentido. A veces, en medio de nuestra angustia, la razón y la racionalidad se descarrían, y todo lo que sabemos es nuestro dolor y temor, y no vemos esperanza. Aun Job, quien realmente sabía más que otros (Job 19:25), clamó en su desesperación y desesperanza: “Mi vida es un soplo, y […] mis ojos no volverán a ver el bien” (Job 7:7). Job, a quien la perspectiva de la muerte parecía ahora muy cercana, todavía lamentaba cuán breve era la existencia, más allá de lo miserable que haya sido en ese momento.
¿De qué manera debería tu comprensión de la Caída, la muerte, y la promesa de la resurrección ayudarte a poner en perspectiva todo el tema de cuán rápido se pasa la vida?
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