LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Levítico 16; Levítico 23:27-32; Deuteronomio 19:16-21; Mateo 18:23-35; Isaías 6:1-6.
PARA MEMORIZAR:
“¿Qué Dios como tú, que perdonas la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados” (Miq. 7:18, 19).
EL DÍA DE EXPIACIÓN, o Yom Kippur, como se revela en Levítico 16, es el rito más solemne del Antiguo Testamento. Está deliberadamente insertado en el centro del libro de Levítico, que en sí mismo está en el centro de los cinco libros de Moisés [el Pentateuco], a fin de ayudar a ilustrar el carácter “santísimo” de este rito. También se lo llama sábado de los sábados (Lev. 16:31; “día de completo reposo”, NVI; “día de descanso completo”, BJ), el día que requiere el cese de todo trabajo, que era una fiesta anual israelita. Este hecho pone al día dentro del concepto del sábado: un tiempo para descansar en lo que Dios, como Creador y Redentor, hizo (y lo que hará) por nosotros.
Esta semana estudiaremos lo que sucedía en el Día de Expiación en el Santuario terrenal, específicamente los ritos con los dos machos cabríos, que nos ayuda a entender mejor verdades más profundas con respecto a la salvación y a la eliminación final del pecado. (1625)

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