Lección 6 | Jueves 9 de noviembre 2017 | ¡Pena de muerte heredada! | Escuela Sabática Joven

JUEVES 9 NOVIEMBRE
¡PENA DE MUERTE HEREDADA!
Opinión | Rom. 3:23; 5:12; Apoc. 1:18
¡No es justo! ¡Yo no estaba aquí! ¡Ni siquiera había nacido, así que no tuve ningún poder de decisión en el resultado de todo esto! ¿Por qué tengo que sufrir las consecuencias de algo por lo cual no soy responsable? ¡Es culpa de Adán! Este argumento me recuerda lo que llevó al impactante voto del brexit del Reino Unido en el referendo de 2016. ¿El argumento? Autócratas y representantes no electos estaban tomando decisiones sobre el futuro de países soberanos. El Reino Unido se cansó y votó irse, arrojando a la Unión Europea en una crisis inesperada. De manera similar, Adán se convirtió en la vía a la miseria y el caos creado por su decisión consciente de pecar. Cada hombre, mujer y niño en todo el mundo ha sido afectado, desde los tiempos antiguos. Pero, afortunadamente, ese no es el final de la historia.
Luego de notar que Adán es una figura (un “tipo”) de Cristo, sería normal esperar que Pablo detalle en qué son similares, pero en lugar de eso, él los contrasta. El único punto de similitud que Pablo menciona es que la acción de Adán y la de Jesús tuvieron “consecuencias de gran alcance para todos los que vinieron tras de él y que tuvieron una conexión integral con él”.’ ‘Pablo no busca tanto comparar a Adán y a Cristo como contrastar los efectos de sus acciones respectivas; la desobediencia de Adán resultó en muerte para todos los que vinieron tras de él, y la obediencia de Cristo resultó en el regalo gratuito de vida para todos los que confían en él. Sin embargo, este contraste no tendría significado sin la similitud subyacente”.2 Esto compensa todo el argumento sobre la justicia de nuestra condición: nosotros no estuvimos ni en el Edén ni en el Calvario.
Recuerda esta maravillosa declaración que sirve como un anticipo del poder de Jesús para liberarnos completamente, no en el pecado, sino del pecado. “Al único Dios, nuestro Salvador, que puede guardarlos para que no caigan, y establecerlos sin tacha y con gran alegría ante su gloriosa presencia” (Judas 1:24). Con esta promesa podemos tener confianza total en Dios. Él hará el trabajo en nosotros. Retomando lo que estudiamos el lunes, se trata de la gloria de Dios en nosotros. Este es el misterio de nuestra fe, que él se manifestó como hombre (1 Tim. 3:16). Ahora quiere tener nuestras vidas por completo, para poder vivir en -y a través de- nosotros.

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