Sábado 3 de agosto
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 5:30-32; 2 Corintios 7:9-11; Levítico 5:5; 1 Juan 1:9; Hebreos 12:17; Salmo 32:1-8.
PARA MEMORIZAR:
“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia” (Prov. 28:13).
A TRAVÉS DE TODA LA ESCRITURA, el arrepentimiento y la confesión prepararon el camino para el reavivamiento espiritual. Dios siempre preparó a su pueblo para hacer una gran obra para él, al conducirlo a sentir tristeza por sus pecados. Cuando reconocemos nuestros pecados y los confesamos, emprendemos el camino para obtener la victoria sobre ellos.
“El Señor no retarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Ped. 3:9). El arrepentimiento y la confesión son dos prerrequisitos que necesitamos cumplir para recibir el poder del Espíritu.
En esta lección, repasaremos la importancia del verdadero arrepentimiento para recibir el Espíritu Santo, como se revela en Hechos. También contrastaremos el verdadero arrepentimiento con el falso. Además, descubriremos que el arrepentimiento es un don que el Espíritu Santo otorga para ayudarnos a reflejar el amor de Jesús a quienes nos rodean

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