Lección 6 | Sábado 4 de noviembre 2017 | ¿Eres demasiado malo para Dios? | Escuela Sabática Joven

“En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. También por medio de él, y mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes. Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios” (Rom. 5:1, 2).

SÁBADO 4 NOVIEMBRE

¿ERES DEMASIADO MALO PARA DIOS?

Introducción | Romanos 5

De tanto en tanto veo una calcomanía para automóviles que dice: “Sin Jesús, no hay paz; conocer a Jesús es conocer la paz”. Me recuerda que la comunidad cristiana es muy afortunada. Muchas personas están buscando y anhelando la paz. No obstante, como anuncia la calcomanía, a menos que conozcas a Jesús como tu Salvador, la paz es algo muy elusivo.

Cuando el Espíritu Santo nos revela nuestro estado pecaminoso, un cambio milagroso ocurre dentro de la persona que verdaderamente cree. Es justificada por medio de la fe a través de Jesucristo. La justificación se lleva la culpa por nuestro pecado. Le otorga al individuo paz con Dios. Nuestro corazón recibe aliento; no tenemos que probar que somos dignos del amor de Dios; en lugar de eso, tenemos confianza en que somos amigos de Dios, y la puerta de acceso a Dios está permanentemente abierta para nosotros. Saber que no estamos sujetos a una “hoja de puntuación” y que la cuenta ha sido pagada en Jesús es muy liberador. Básicamente, somos libres para pasar más tiempo alabando a Dios y menos tiempo odiándonos a nosotros mismos.

Podemos recibir la gracia de Dios. La gracia nos ubica en una posición muy favorable ante Dios. Pablo nos Informa que “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (Rom. 5:20). En consecuencia, nadie es demasiado malo para Dios, porqué él hizo provisión a través de la muerte abnegada de su Hijo, Jesucristo, para el perdón de nuestros pecados.

Nuestra fe es lo que nos otorga acceso a Dios. Aunque es cierto que nuestra admisión ha sido pagada por Jesús, igualmente necesitamos fe como el pase de entrada al Padre. Al depender firmemente de Jesús, somos justificados por medio de la fe, y tenemos paz en Dios. Nuestra fe es el canal a través del cual ocurre la justificación.

En Romanos 5, Pablo comienza recordándonos varias cosas importantes. Primero, hemos sido justificados por fe, y por eso tenemos paz con Dios. Nuestra justificación y la paz resultante solo se obtienen creyendo en Jesús, cuando dependemos totalmente de él; entonces nos presentamos en la gracia ante Dios, un lugar de favor y misericordia. Saber que esta es nuestra posición ante Dios nos da esperanza de ver su regreso muy pronto. Esta esperanza nos da fuerzas para vivir una vida digna de él. Hoy alabo a Dios porque ha hecho todo esto solamente por amor a nosotros. Tenemos un futuro prometedor porque somos llamados hijos de Dios.

Karen N. Campbell, Wolverhampton, Reino Unido

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