Lección 7 | Martes 14 de noviembre 2017 | Un triunfo seguro | Escuela Sabática Joven

MARTES 14 NOVIEMBRE
UN TRIUNFO SEGURO
Evidencia | Rom. 6:14
En el mejor de los casos, las leyes hacen que la vida sea mejor. Pueden establecer límites y estructuras positivas que fomentan solidaridad en la comunidad. Sin embargo, también pueden ser mal utilizadas para controlar y dividir a las personas, o para beneficiar a un grupo de personas en la sociedad y perjudicar a otros.
Las leyes en el Antiguo Testamento -no solo los Diez Mandamientos dados a Moisés en el monte Sinaí, sino también el resto del código de leyes judío que contiene la Torá- habían sido dadas por Dios para mejorar la vida de su pueblo (la ley judía abarcaba la conducta religiosa y también reglas personales y sociales, sin delimitación).
Había cientos de reglas y leyes, y cuando Jesús vino a la tierra, vio que esas leyes se estaban utilizando para controlar a la gente. Los expertos en la ley habían cargado a la gente y había obstaculizado que obtuvieran conocimiento (Luc. 11:37-53). Esto no significa que Jesús no cumplió la ley. En Mateo 5:17 y 18, él nos dice que no vino a abolir la ley sino a cumplirla.
De manera similar, en Romanos 6:14, Pablo no está diciendo que la ley no es relevante para los cristianos o que no tenemos que hacer lo correcto. El Comentario bíblico adventista también señala que “Pablo no se refiere aquí en primer lugar a una ley en particular, sino a ley como un principio general. Lo que quiere decir es que los cristianos no están bajo ley como un camino de salvación, sino bajo gracia”.’
La ley no tiene la capacidad de dar salvación ni santificación. Puede actuar como una guía, pero no puede perdonarnos ni cambiarnos. Gálatas 3:10 al 25 deja en claro que la ley fue dada para manifestar claramente el pecado y para traernos más cerca de Cristo, pero no puede librarnos de nuestros pecados. Esto es algo que solo viene de Dios a través de la gracia. La gracia hace la verdadera diferencia en nuestras vidas. “Sin embargo, cuando está ‘bajo la gracia’ la lucha contra el pecado no es una esperanza que se ha desvanecido sino un triunfo cierto’V
Esta esperanza es un ofrecimiento abierto para todos (ver Juan 3:16), y no hay nada que podamos hacer para ganarla, salvo entregarnos a Dios. El sacrificio de Jesús nos cubre con la justicia que necesitamos. Esto no significa que debiéramos seguir pecando porque sí. Eso sería una malinterpretación deliberada del plan de salvación de Dios, lo que nos convertiría nuevamente en esclavos del pecado y sería un rechazo del propósito de la grada.
La gracia nos llevará a una mayor obediencia de la perfecta ley de Dios, la cual tiene al amor en el centro de todo, amor por Dios y amor por los demás (ver Mat. 22:37; Juan 13:34). Su amor es lo que nos ofrece la grada en primer lugar. Al aceptar e Interiorizar la gracia, no solo creceremos en Dios, sino también reflejaremos mejor el carácter de Cristo en nuestras propias vidas. En esto podemos mostrarle al mundo nuestra esperanza en ese triunfo seguro.
‘ Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 537 (comentario de Rom. 6:14; énfasis agregado). |2 Ibíd., p. 538.
Para pensar y debatir
¿Por qué piensas que a menudo hay confusión o malentendidos sobre los conceptos de ley y grada?
¿Qué puedes hacer para mostrar de manera más eficaz la gracia de Dios a quienes te rodean?
Adele Nash, Cooranbong, Nueva Gales del Sur, Australia

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