Lección 7 | Miércoles 15 de febrero 2017 | Benignidad, bondad y fidelidad | Escuela Sabática


Miércoles 15 de febrero
BENIGNIDAD, BONDAD Y FIDELIDAD
Lee 1 Corintios 13:4. ¿Por qué la benignidad genuina tiene un atractivo tan positivo para los demás? ¿Dónde ves la benignidad de Dios en su trato con la humanidad?
“Benignidad” es una palabra que se utiliza con frecuencia para describir la manera en que Dios se relaciona con su pueblo. Benignidad también describe la forma en la que deberíamos tratar a otros cuando fracasan. Dios podría ser muy duro al tratar con nuestras fallas. Sin embargo, él actúa del mismo modo en que un padre amante lo haría con un hijo que está aprendiendo (Ose. 11:1-4). Quizá nada desacredita más, ni con tanta frecuencia, nuestro testimonio y nuestro ministerio cristianos como la antipatía. No cuesta nada ser benigno, y puede abrir la puerta del corazón de la otra persona. No importa cuán firmes debamos ser en la reprobación, no debemos volvernos hostiles en nuestro trato con los demás, más allá de sus faltas y problemas.
Lee Efesios 5:9. ¿Qué acompaña a la benignidad, según este pasaje?
La bondad es amor en acción. La bondad que crece como fruto del Espíritu también incluye obras y actos de bondad. Se demuestra en obras prácticas realizadas con amor para los demás. Cuando estamos llenos del Espíritu Santo, hay un desborde positivo de bondad hacia las personas con las que entramos en contacto.
Lee Gálatas 5:22. ¿Por qué es importante ser confiable y fidedigno en nuestro caminar cristiano con Dios?
Lo que vemos aquí es la fidelidad de carácter y conducta que se produce por medio del Espíritu Santo. “Fidelidad” (“fe”, en la RVR) significa “confiabilidad” o “ser digno de confianza”. Quienes son fieles cumplen lo que prometen. Fidelidad también es una de las características de Jesucristo, quien es llamado “el testigo fiel” (Apoc. 1:5); y de Dios el Padre, que guarda sus promesas y es fiel en lo que hace (1 Cor. 1:9; 10:13; 1 Tes. 5:24; 2 Tes. 3:3). En nuestra fidelidad, reflejamos la imagen de Dios en nuestra vida. “No son los grandes resultados que podamos obtener, sino los motivos que nos impulsan a actuar los que tienen valor para Dios. Él aprecia la bondad y la fidelidad más que la grandeza de la obra realizada” (TI 2:453).
Escuela Sabática | Lección 7 | Para el 18 de febrero 2017 | El Espíritu Santo y el Fruto del Espíritu | El Espíritu Santo y la Espiritualidad | Primer trimestre 2017 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

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