Lección 7 | Miércoles 15 de noviembre 2017 | Curso introductorio a la santificación | Escuela Sabática Joven

MIÉRCOLES 15 NOVIEMBRE
CURSO INTRODUCTORIO A LA SANTIFICACIÓN
Cómo hacer | Heb. 12:1; 1 Juan 1:9; Prov. 3:6; Mat. 6:28
Santificación. Todavía recuerdo haber escuchado esta palabra por primera vez de niño y preguntarme qué significaba, porque me costaba entenderlo en el momento. Sí entendía mejor justificación. Pero, durante mis años de escuela primaria, no me quedaba claro lo que quería decir la palabra santificación.
“Quiere decir hacer algo santo o apartado para un uso especial”, me explicó después un adulto, amablemente. No obstante, esa definición no me terminaba de aclarar mis preguntas en mi mente adolescente. ¿Qué se hacía santo? ¿Cómo se hacía santo? ¿Y qué tenía que ver apartar algo con todo esto?
Muchos años después, he llegado a simplificar mi definición de santificación en solo cuatro pequeñas palabras: “Ser más como Jesús”. ¿Cómo hacemos esto? Aquí hay algunos pasos que considerar:
Mira a Jesús, la Biblia nos dice que tenemos que mantener nuestros ojos en Jesús mientras corremos la carrera de la vida (ver Heb. 12:2). Si queremos ser más como Jesús, tenemos que mirar su carácter. ¿Qué cualidades tiene? ¿Qué características deberíamos estar imitando para ser más como Jesús? Algo que me ha ayudado es leer específicamente las palabras de Jesús en la Biblia y pensar en qué dicen sus citas y acciones sobre él y su persona. Entonces pienso en cómo mis palabras y acciones pueden reflejarlo.
Abandona lo que te separa de Dios. Cuanto más miramos a Jesús, más entenderemos lo terrible que es el pecado: amenazó con separarnos para siempre de nuestro Padre celestial. Solo el sacrificio redentor de Cristo pagó nuestro precio. Ser más como Jesús significa abandonar las cosas (pecados) que tratan de separarnos de Dios. No es algo sencillo de hacer. Reconoce eso. Dile a Jesús que es un problema. Él está listo para perdonarte (ver 1 Juan 1:9) y ayudarte a volver al camino correcto (ver Prov. 3:6).
No te preocupes. A menudo mencionamos “miren los lirios del campo” (Mat. 6:28) cuando estamos hablando sobre ropa, comida y otros bienes materiales, pero el mismo Dios que provee nuestras necesidades materiales ha provisto para nuestras necesidades espirituales. Me gusta la manera en que lo dice Charles Spurgeon: “Si él te da la gracia para hacerte creer, él te dará la gracia para vivir una vida santa después”.* Si Jesús pone en tu corazón el deseo de vivir más semejante a él, confía en que estará contigo en todo el proceso.

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