MI Juancito le gustaba hacer cosas con arcilla JA y jugar con masa; era muy suave y blanda. Modelaba autltos, gente y tazones; la arcilla en manos de Juancito llegaba a transformarse en lo que él quería. A un hombre de la Biblia le gustaba trabajar con arcilla también. Quizá sucedió así… Mientras levantaba el extremo de un paño húmedo, el artista cortó un trozo de una gran masa de arcilla; lo lanzó sobre la rueda de alfarero y se sentó. Recogió su manto hasta las rodillas. Entonces, arriba, abajo, arriba, abajo, su pie comenzó a mover el pedal y la rueda comenzó a girar. En las manos del alfarero, la arcilla parecía cobrar vida propia. Una vez aplastada, le hizo un centro hueco y costados suaves; hundió sus manos rápidamente en un envase con agua y continuó trabajando. Casi amorosamente, comenzó a angostar un largo cuello; en el frente formó un pico. Entonces, la rueda fue aminorando la velocidad, hasta que se detuvo. El alfarero trenzó algunos pedazos de arcilla suave y los ajustó firmemente en un costado de la vasija, para hacer una manija. Con una sonrisa feliz, retiró su creación de la rueda, apoyándola cuidadosamente en el estante para el secado. Lo que una vez era un trozo de arcilla, había llegado a ser un hermoso jarro. El alfarero miró hacia la calle transitada. Los clientes se detenían para observarlo mientras trabajaba. Algunos compraron jarros para agua o harina; pero el alfarero siguió trabajando. Su masa de arcilla fresca no duraría mucho. Cortó otro trozo de la masa. Como lo había hecho antes, lo arrojó sobre la rueda; girando y girando, arriba y abajo. Mientras los costados de un jarro de agua se levantaban entre sus manos, su atención se dirigió a un hombre que lo estaba observando. El alfarero levantó su vista y sonrió; pero en ese instante los costados del jarro cayeron en el centro, y entonces detuvo la rueda. -Oh, discúlpeme -dijo el hombre tapándose la boca con sus manos. El alfarero hizo un gesto con la mano en el aire. -No es nada -dijo-. Lo arreglo en un minuto. El hombre se presentó: -Mí nombre es Jeremías. Fui enviado aquí por Dios para observar su trabajo. El alfarero pareció interesado.

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