Lección 8 | Domingo 13 de agosto 2017 | Nuestra condición en Cristo | Escuela Sabática

Domingo 13 de agosto
NUESTRA CONDICIÓN EN CRISTO
Teniendo en mente Gálatas 3:25, lee Gálatas 3:26. ¿Cómo nos ayuda este texto a entender cuál es nuestra relación con la Ley, ahora que hemos sido redimidos por Jesús?
La palabra pues, al principio del versículo 26, indica que Pablo ve una conexión directa entre este versículo y el anterior. Al igual que el hijo de un amo estaba bajo la tutela de un pedagogo solamente mientras fuera menor, Pablo está diciendo que aquellos que vienen a Cristo por la fe ya no son menores; su relación con la Ley ha cambiado porque ahora son hijos “adultos” de Dios.
El término hijos, por supuesto, no es exclusivo para los varones; Pablo obviamente incluye a las mujeres en esta categoría (Gál. 3:28). La razón por la que usa el término hijos, en masculino, es porque tenía en mente la herencia familiar que se transmitía al descendiente varón, junto con el hecho de que la frase “hijos de Dios” era la designación especial de Israel en el Antiguo Testamento (Deut. 14:1; Ose. 11:1). En Cristo, los gentiles ahora también disfrutan de la relación especial con Dios que había sido exclusiva de Israel.
¿Qué tiene el bautismo que lo convierte un evento tan significativo? Gálatas 3:27, 28; Romanos 6:1, 11; 1 Pedro 3:21.
El uso que hace Pablo de la palabra porque en el versículo 27 indica, una vez más, el desarrollo lógico minucioso de su razonamiento. Pablo considera que el bautismo es una decisión radical para unir nuestra vida con Cristo. En Romanos 6, describe el bautismo simbólicamente como una unión con Jesús, tanto en su muerte como en su resurrección. En Gálatas, Pablo utiliza una metáfora diferente: el bautismo es el acto de estar revestidos de Cristo. La terminología de Pablo nos recuerda pasajes maravillosos del Antiguo Testamento que hablan acerca de estar revestidos de justicia y salvación (ver Isa. 61:10; Job 29:14). “Pablo considera que el bautismo es el momento en el que Cristo, como un manto, envuelve al creyente. Aunque no emplea ese término, Pablo está describiendo la justicia que se les otorga a los creyentes”.–Frank J. Matera, Galatians, p. 145.
Nuestra unión con Cristo simbolizada por medio del bautismo significa que lo que es una realidad en Cristo también lo es en nosotros. Dado que Cristo es el “linaje” de Abraham, como “coherederos con Cristo” (Rom. 8:17), los creyentes también son herederos de todas las promesas del Pacto hechas a Abraham y a sus descendientes.
Detente a pensar que lo que es realidad en Cristo también lo es en nosotros. ¿Cómo debería afectar cada aspecto de nuestra existencia esta verdad maravillosa?
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