Lección 8 | Domingo 18 de noviembre 2018 | Remisión de pecados para todos | Escuela Sabática Joven

DOMINGO 18 NOVIEMBRE
REMISIÓN DE PECADOS PARA TODOS
Evidencia: Hech. 10:43
Por un período de casi dos mil años, el conocimiento del verdadero Dios circuló dentro de la nación judía. Sin embargo, la intención original de Dios era atraer a sí a toda la humanidad, sin importar la raza o el trasfondo. Dios tiene compasión por los judíos así como por los gentiles. Su plan, desde el comienzo del tiempo, era incorporar a los gentiles a la iglesia judía. Pero había un fuerte prejuicio entre los primeros cristianos, que pensaban que el evangelio pertenecía solamente a la nación judía.
Por su parte, los profetas hacían eco de la intención de Dios (ver Rom. 10:18-20; 9.25-27) y Cristo confirmó esa intención (ver Mat. 8:11,12; 1 Juan 10:16). Nuestro objetivo en esta era, como cristianos adventistas, es predicar el mensaje de salvación a “todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mat. 28:19). Con este mensaje en mente, dos temas quedan en claro:
Cristo es el Autor de la salvación: Sin importar nuestro estilo de adoración, sin importar nuestra participación en la iglesia, sin importar cuán liberales seamos o cuán atentos seamos a la condición espiritual de nuestras familias, estas cosas no nos otorgan un “boleto express” a la salvación. Podemos obtener la salvación solo mediante el nombre y los méritos de Cristo. Dios envió a Cristo como el sacrificio final por nuestros pecados. Cristo, por medio de su muerte, nos reconcilió con Dios. Nuestra aceptación ante Dios se logra solo por medio de Cristo.
Cuando el apóstol Pedro visitó la casa de Cornelio (Hech. 10:43), llevó el evangelio a un gentil, alguien que no pertenecía a la familia judía. Al dar este paso, Pedro cumplió con la instrucción de llevar el evangelio a toda nación (Mat. 28:19). Compartió el mensaje de que la remisión de pecados y la salvación son posibles para cada persona que cree en Cristo (Juan 3:16).
La fe es el medio para obtenerla salvación. Acudimos a Cristo como pecadores para poder obtener la remisión de nuestros pecados. Obtenemos la salvación libremente, mediante la sangre y la justicia de Cristo. No podemos comprar la salvación: recibimos la bendición de Cristo. El profeta Isaías lo resume: “¡Vengan a las aguas todos los que tengan sed! ¡Vengan a comprar y a comer los que no tengan dinero! Vengan, compren vino y leche sin pago alguno’ (Isa. 55:1).
Esto no quiere decir que deberíamos desobedecer a Dios o a Cristo a propósito. Simplemente, deja en claro que Dios no nos acepta gracias a nuestra obediencia o por algunas buenas obras que hayamos hecho. Cristo tampoco nos muestra su favor sobre la base de nuestra obediencia. En lugar de eso, nuestra salvación emana de la muerte de Cristo y el perdón de nuestros pecados. El medio para obtener la salvación es entregarnos a Cristo como pecadores, y la obediencia es simplemente un fruto de esa lealtad. Por medio de Cristo, nuestra salvación está garantizada mientras creamos, sin importar nuestro trasfondo.
George Otieno, H om aBay, Kenia.
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Escuela Sabática para Jóvenes – Lección 8 – Unidad en la fe
Para el 24 de noviembre de 2018
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos – Cuarto trimestre 2018
UNIDAD EN CRISTO
Narración: Adan Vicente

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