Lección 8 | Domingo 19 de febrero 2017 | El fruto del Espíritu y los dones del Espíritu | Escuela Sabática


Domingo 19 de febrero
EL FRUTO DEL ESPÍRITU Y LOS DONES DEL ESPÍRITU
El fruto del Espíritu y los dones del Espíritu tienen el mismo Autor. Sin embargo, no son lo mismo. A nadie se le requiere manifestar un don del Espíritu, pero todos deberían manifestar el fruto del Espíritu. Los dones espirituales no necesariamente testifican de nuestra espiritualidad; pero el fruto del Espíritu, sí. Mientras que hay un solo fruto del Espíritu, hay muchos dones y algunos son mayores que otros.
Lee 1 Corintios 12:4 al 7, y 11. ¿Cuál es la esencia de lo que Pablo está enseñando aquí?
Aunque todos los aspectos del fruto del Espíritu han sido diseñados por Dios para que sean visibles en la vida de sus seguidores, no todos los creyentes tienen el mismo don o los mismos dones. No hay ningún mandato que indique que todos deban tener un don en particular, tal como hablar en lenguas. Más bien Dios, en su soberanía, dota a sus creyentes de diferentes dones como él ve conveniente. Los dones del Espíritu son dados a fin de que podamos servir a otros y edificar el cuerpo de Cristo, su iglesia. Estos dones no son otorgados para nuestro propio placer ni gloria. Son dados para el avance de la causa de Dios.
Por lo tanto, los dones espirituales carecen de valor sin el fruto del Espíritu. Es interesante que, dentro del contexto de los dones espirituales, a menudo se hace referencia al amor. Inmediatamente después de 1 Corintios 12, viene la descripción suprema del amor, en el capítulo 13. Efesios 4:11 al 13 es seguido, en los versículos 15 y 16, por una referencia al amor. Los versículos siguientes a Romanos 12:3 al 8, donde se mencionan los dones del Espíritu, hablan acerca del amor (vers. 9, 10).
Después de todo, los dones son dones de gracia; es decir, son dones de amor. Son otorgados por amor y sirven al amor de Dios a fin de alcanzar a otras personas. Al amar a otros, estamos revelando el amor de Dios por ellos. Un Dios de amor omnisciente provee los medios para llevar a cabo lo que ha comisionado a su pueblo. Quizá por eso el amor es el don más grande de todos (1 Cor. 13:13).
¿Por qué el amor es tan central en todo lo que hacemos como cristianos? ¿De qué manera el amor, en cierto sentido, nos da “poder” para testificar?
Escuela Sabática | Lección 8 | Para el 25 de febrero 2017 | El Espíritu Santo y los dones del Espíritu | El Espíritu Santo y la Espiritualidad | Primer trimestre 2017 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

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