Lección 8 | Miércoles 22 de noviembre 2017 | Jesús es la única respuesta | Escuela Sabática Joven

MIÉRCOLES 22 NOVIEMBRE
JESÚS ES LA ÚNICA RESPUESTA
Cómo hacer | Rom. 7:15-20
Cuán irónico es que una mujer que conozco, que sufrió a manos de su primer esposo, un alcohólico golpeador, se casó con otro hombre con una tendencia similar. Uno asumiría naturalmente que, si se volvía a casar, se casaría con un abstemio amante y comprensivo. Sin embargo, al morir su primer esposo, ella se casó con otro hombre que terminó siendo un alcohólico violento.
Parece que ella sufrió de la enfermedad que Pablo describe de manera conmovedora en Romanos 7:15 al 20. Lo que ella no quería hacer fue exactamente lo que hizo; y lo que debería haber hecho no pudo o no quiso hacer. Meditar en su situación me hizo darme cuenta de que a menudo no somos muy diferentes a esta mujer; ya que nuestras vidas están llenas de estas contradicciones. Queremos hacer lo bueno, pero terminamos haciendo cosas malas, quebrantando las leyes de Dios y sintiéndonos tristes y culpables por nuestras equivocaciones. Parece que esta es una condición humana que muchos estamos experimentando.
El pecado está en nosotros, y nos hace rehuir lo bueno y hacer lo malo, incluso cuando somos conscientes de esto. Somos personas miserables que moriremos en este cuerpo mortal.
¿Cómo podemos romper este hábito, curar esta enfermedad e invertir estas conductas?
¿Quién o qué nos rescatará? No podemos hacer esto por cuenta propia. Solo Jesús, a través del Espíritu Santo, puede darnos la victoria.
Solo podemos reunir la determinación pura para hacer lo bueno y rehuir a lo malo que se nos presenta a través de la devoción diaria, la lectura de la Biblia y la oración. Solo al tener una relación cercana, personal e íntima con Jesús podemos ser salvos del cuerpo mortal. Al hacerlo, podremos declarar como Pablo: “¡Le doy gracias a Dios, porque sé que Jesucristo me ha librado!” (Rom. 7:25, TLA).
Para pensar y debatir
¿Cuál ha sido tu experiencia con la manera en que Satanás te explota?
¿Has intentado controlar tus circunstancias por ti mismo, solo para encontrarte superado por esas condiciones? Desarrolla.
Aunque renuevas regularmente tu compromiso con Cristo, ¿caes a veces en pecado? ¿Por qué?
¿Has experimentado las mismas luchas en tu vida, tropezando vez tras vez, levantándote para volver a caer, preguntándote cómo desenredarte completamente de esos pecados que se repiten? ¿Qué malas decisiones estás tomando? ¿Hay algunos pecados que deberías abandonar, pero que no quieres hacerlo?

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