Lección 8 | Viernes 23 de febrero 2018 | Para estudiar y meditar | Escuela Sabática

Viernes 23 de febrero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Es muy fácil olvidar que cada respiración, cada latido del corazón, cada momento de nuestra existencia solo provienen del Señor. En Hechos 17, Pablo habla con los atenienses acerca del Dios verdadero, que no solo es el Creador (el “Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay” [Hech. 17:24]), sino también el Sustentador (“Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos” [Hech. 17:28]). Los atenienses no sabían nada del Dios verdadero. Nosotros como cristianos, sí; y esta realidad debe ser la base de nuestro estilo de vida. Dios es muy exigente con nosotros y, como resultado, tenemos que vivir de acuerdo con esas exigencias:
“Así también sucede con las exigencias de Dios hacia nosotros. Pone sus tesoros en las manos de los hombres, pero requiere que una décima parte sea puesta fielmente a un lado para su obra. Requiere que esta porción sea entregada a su tesorería. Ha de serle devuelta como propiedad suya; es sagrada y debe emplearse para fines sagrados, para el sostén de los que han de proclamar el mensaje de salvación en todas partes del mundo. Se reserva esta porción a fin de que siempre afluyan recursos a su tesorería y se pueda comunicar la luz de la verdad a los que están cerca y a los que están lejos. Obedeciendo fielmente este requerimiento, reconocemos que todo lo que tenemos pertenece a Dios” (TI 6:386).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. “El tiempo pasa rápidamente hacia la eternidad. No retengamos de Dios lo que le pertenece. No le rehusemos lo que, aun cuando no puede ser ofrecido con mérito, no puede ser negado sin ruina. Él nos pide todo el corazón; démoslo; es suyo, tanto por derecho de creación como de redención. Nos pide nuestra inteligencia; démosla, es suya” (HAp 452).
¿Qué quiere decir Elena de White con estas palabras: “No retengamos de Dios lo que le pertenece. No le rehusemos lo que, aun cuando no puede ser ofrecido con mérito, no puede ser negado sin ruina”? ¿De qué nos privamos cuando no diezmamos?
2. Reflexiona en la idea de que todos los miembros de la iglesia hagan con el diezmo lo que quieran; es decir, enviarlo a alguna causa que consideren loable, en contraposición con el “depósito”. ¿Por qué es tan mala esta idea? ¿Qué pasaría con nuestra iglesia? ¿Por qué actuar de ese modo ayudaría a provocar una terrible fractura entre nosotros?
3. En Lucas 21, Jesús encomió a la viuda por dar su dinero al Templo a pesar de toda la corrupción que él sabía que había allí. ¿Qué debería decirles eso a quienes creen que pueden desviar su diezmo porque tienen dudas sobre cómo es utilizado?
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Lección 8: Para el 24 de febrero de 2018
El impacto de diezmar
Escuela Sabática – Primer trimestre 2018
Mayordomía: Las motivaciones del corazón

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